El trabajo doméstico es una realidad que muchas mujeres vivimos desde diferentes perspectivas. Hay madres de familia que hacen la limpieza de una casa ajena para mantener el hogar propio; o como las hijas mayores  con la responsabilidad de costear los gastos familiares o apoyar en ello. También, hay quienes somos las acompañantes de las primeras dos, y acabamos, muchas veces, ayudando con las labores domésticas para poder regresar lo más pronto posible a nuestras casas.

Yo comprendí que era la hija pequeña y compañera del ama de casa que sostiene su hogar no solo en sentido económico. Mi madre es una trabajadora incansable. Tenía un empleo de ocho horas, asegurado y asalariado, sin embargo, ese salario no era suficiente para poder cubrir todos los gastos del hogar. Por lo anterior ella comenzó a limpiar las casas de algunos ancianos conocidos que pagaban cien o ciento cincuenta pesos el día. Ella llegaba a limpiarles su casa llena de trastes sucios de una semana, sus baños,  su ropa, sus refrigeradores llenos de comida podrida, sus pisos, paredes sucias, etc.

La realidad es que mi madre se “apoyaba” con esos trabajos de un día. Ella veía como una ventaja el poder llevarme a estas casas y cuidar de mí, mientras ganaba dinero extra. Conforme el tiempo pasó, le empecé a ayudar con el trabajo haciendo tareas pequeña. Es verdad que tuve la fortuna de realizar tareas poco “pesadas”, le ayudé a lavar el baño, los trastes, doblar la ropa, entre otras.

Sin embargo, debemos voltear a ver a todas las mujeres que están en situaciones muchísimo menos privilegiadas que la mía y la de mi madre. Hay mujeres que no tienen un trabajo como lo tuvo mi madre, que no terminaron sus escuelas,  que tienen más de un hijo, que son madres solteras, adolescentes y niñas incluso.

El día del trabajo doméstico

El día internacional de las trabajadoras domésticas, 30 de marzo de este año, se publicó el Programa Piloto para Personas Trabajadoras del Hogar. En la página de la secretaría del trabajo y previsión social podemos encontrar dicha publicación cuyo cometido es dignificar el trabajo doméstico remunerado.

Hoy se conmemora el día internacional del trabajo doméstico. Las estadísticas que se publicaron en la página que menciono arriba nos invitan a reflexionar acerca de la situación de las empleadas domésticas. El 4.1% de la población ocupada se emplea en labores de carácter doméstico; el 95% son mujeres y el 32.9% son jefas de familia; el 41.5% tienen de 3 a 5 hijos.,  según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

La brecha salarial en el trabajo doméstico

Los porcentajes nos permiten recalcar el hecho de que las mujeres tienen condiciones laborales con desventajas . Aunado a lo anterior sabemos que tener hijos implica su manutención, su cuidado físico y mental, etc. Lo que no puede garantizarse al llevar consigo a sus hijos al trabajo ni con los sueldos percibidos  en estos empleos.

Continuando con las estadísticas podremos contraponer los trabajos del hogar desempeñados por género. Las mujeres trabajan como: 

  1. Empleadas domésticas en un 86.3%, 
  2. Cuidadoras de niños, personas con discapacidad y/o personas de la tercera edad en un 9.3% 
  3. Cocineras el 0.9% 

(El 3.4% son chóferes hombres).

Se contrata a las mujeres para estos empleos con desventajas salariales, de seguridad social, médicas, entre otras, siendo nuevamente las más vulneradas por estas condiciones.

Recordemos que las empleadas domésticas que ganan 2 salarios mínimos, o menos, son el 80.3%, frente a un 1.9% que ganan tres. Comparando con los hombres que se emplean en el trabajo del hogar, ellos llegan a percibir tres salarios mínimos. El porcentaje del 15.1%, de los hombres con tres salarios mínimos representa una brecha salarial entre mujeres y hombres de 13.2%. (fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social)

No existen contratos formales en mas del 90%

Adicionalmente podemos notar que un 97.3% no cuenta con contrato laboral formalizado por escrito, lo que vuelve precaria su situación económica y de seguridad social. Muchas veces esas mujeres no tiene otro empleo, el trabajo doméstico es su único sustento y  requieren de acompañantes niñas para poder concluir más rápido su jornada, niñas que en la mayoría de los casos se vuelven las hermanas mayores de las casas que cargan con la responsabilidad de su manutención cuando sus madres ya no están o ya no pueden.

El día de hoy puede servirnos para alzar la voz frente a los abusos que sufren las mujeres que trabajan con condiciones inhumanas, poco seguras e insalubres en empleos domésticos mal pagados. 

Reflexionar y hablar de las situaciones injustas es el primer paso

El trabajo doméstico implica muchas más cosas que solo tener a “alguien que nos ayuda en casa”: las condiciones económicas con las que se contratan a mujeres para que se encarguen de la limpieza y a veces de preparar comidas, ser niñeras etc., son inconstitucionales, pues muchas no ganan ni siquiera el sueldo mínimo, trabajan jornadas de más de ocho horas, no se encuentran aseguradas y por obvias razones no cuentan con estancias o guarderías para sus hijos. Así, la STyPS registra que 2.1% está registrado ante el IMSS y cuenta con prestaciones frente a 72.4% que no tiene ningún tipo de beneficio.

Del mismo modo hay que pensar que se contrata a niñas y adolescentes para estas labores.  La STyPS también nos indica que el 6.8% de las personas ocupadas en este sector no cuentan con ningún tipo de instrucción escolar y que el promedio de años de estudio son 7.

Por lo anterior las invito a que en este día nos pongamos a pensar y cuestionar nuestros privilegios, por ejemplo, ¿a qué nivel de educación al que hemos podido acceder? ¿Qué garantías laborales tenemos? ¿Estamos aseguradas? ¿Contamos con guarderías gratuitas de ser necesario? ¿Tenemos dinero suficiente para cubrir nuestras necesidades básicas?

Consideremos los actos que podemos llevar a cabo para sensibilizarnos y ayudar a las personas que están cerca de nosotras en estas circunstancias. Actualmente se cuenta con un programa para la incorporación de personas trabajadoras del hogar al IMSS impulsado desde enero de este año, Si bien su objetivo es garantizar el acceso a servicios de seguridad social a los trabajadores del hogar, aún falta que todas las trabajadoras que no cuentan con estas mínimas garantías de seguridad se vean beneficiadas, por lo que la Unidad de Trabajo Digno debe vigilar su cumplimiento de forma eficaz y real.

Mujeres feministas reflexionan

El trabajo doméstico debe ser remunerado, conforme a la ley y contar con todas las garantías que un trabajo debe otorgar, de eso no hay duda; sin embargo aún nos queda mucho por exigir para que esto se vuelva una realidad para todas las mujeres que crecimos viendo o viviendo condiciones de desprotección para madres, tías, abuelas, hermanas, amigas, etc. 

Es verdad que existen intentos por avanzar en la garantización de las diversas seguridades para las empleadas domésticas, sin embargo pocas personas conocen estos intentos, por lo que  se requiere mayor difusión y supervisión para conquistar, cada día, un poco más los derechos que merecemos todas las mujeres trabajadoras.

El trabajo doméstico es cansado y desgastante, y por años se ha menospreciado a quienes lo realizan, por ello creo que es imprescindible la lucha por la obtención de la seguridad laboral en este ámbito para las mujeres ya que las injusticias en este campo laboral son el reflejo de años de interiorización de violencias machistas: menospreciar el trabajo hecho por nosotras, delegar las labores de cuidado a nosotras por ser mujeres,  no entender el esfuerzo que conlleva y no ser reconocidas, minimizar el tiempo invertido en las tareas y el precio de este tiempo, dar por hecho que por ser mujer es obligación nuestra regalar el esfuerzo, tiempo y energía empleada en las labores domésticas, de ahí la idea de un sueldo bajo, entre muchas otras cosas.

Ante el panorama ya expuesto las invito a preguntarse, si han presenciado o estado en esas situaciones, con sus madres, amigas o conocidas a que nos compartan sus experiencias, pues recordemos que empezar por verbalizar las vivencias es parte primordial para generar un cambio. 

Extra

Si estás interesada en saber más acerca del trámite de ingreso para asegurar empleadas domésticas al seguro social, te copiamos la liga del IMSS donde parecen los pasos, documentos necesarios para el trámite y se aclaran las principales dudas de este programa, compártelo con personas que creas que pueden hacer uso de él o que puede exigir su implementación en su trabajo: http://www.imss.gob.mx/tramites/imss02030a