Desde tiempos inmemoriales, las mujeres hemos sentido la sed de aventura y conocimiento a pesar del lugar poco ventajoso en que la sociedad patriarcal las ha posicionado. Los descubrimientos hechos por mujeres han cambiado el rumbo de la ciencia en muchos sentidos; pese a que no se difunden con tanta facilidad.

Ciencia, filosofía, tecnología: no hay campo en el que las pioneras femininas no hayan puesto un pie en contra de toda adversidad. Es importante que celebremos y demos cabida a los descubrimientos que estamos a punto de enlistar. Gracias a ellos, las miles de niñas que hoy sienten la ilusión de sobresalir en diversos ámbitos sabrán que no hay obstáculo que pueda interponerse entre ellas y el conocimiento. 

1. El primer lenguaje de programación

Ada Lovelace fue una joven inglesa con gran talento para las matemáticas y las ciencias. Fue la única hija reconocida por el poeta Lord Byron. Aprovechó su cuna privilegiada para entrar en contacto con diversos científicos y así tener acceso a espacios en los que no habría entrado de otra forma.

Su ambición en el campo de las ciencias la llevó a descubrir lo que hoy se conoce como el primer lenguaje de programación. Ella se encargó de traducir minuciosamente las notas de un ingeniero italiano al inglés. Al hacerlo, su ojo crítico e innovador le permitieron suplementar los hallazgos del científico con sus propias notas, de las cuales se extraería el primer algoritmo jamás creado. 

Ada no se detuvo ahí: escribió diversos artículos en los que proponía una visión de la tecnología muy distinta a la que en ese momento se promulgaba. Tenía la idea de que las máquinas podrían hacer más que solo producir cálculos numéricos, y los siglos de avance tecnológico comprobaron que tenía toda la razón.

2. Transmisiones wireless

Ahora le toca el turno a la maravillosa Hedy Lamarr. Su inventivo cerebro es lo que hoy en día, muy seguramente, te permite leer este artículo en este preciso momento. Lamarr, una actriz austriaca-norteamericana de la época dorada de Hollywood, tenía pasatiempos más allá de la pantalla grande. Lamarr era una mujer visionaria que dedicaba su tiempo libre a crear. 

Comparte crédito con George Antheil por haber creado un novedoso sistema de guía de radios para torpedos durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque fue Antheil quien fabricó el aparato en cuestión, la idea original fue completamente de Lamarr. De no haber solicitado la colaboración de Antheil, ¿Lamarr habría sido reconocida? Las estadísticas actuales apuntan a un “no” rotundo. Si hoy en día el trabajo hecho por mujeres científicas no es acreditado o citado dentro de la academia, ¿qué le habría deparado a ella en la década de los sesenta?

La tecnología de Lamarr pasó a ser utilizada por la marina estadounidense y hoy sirve un propósito más allá de la guerra. Su creación sería crucial para el desarrollo del Bluetooth y el Wi-Fi en años venideros, sin los cuales no podemos imaginar la vida hoy.

3. La estructura del ADN

Rosalind Franklin fue una química cuyo trabajo en la década de los cincuenta resultó central para el descubrimiento de la estructura del ADN, la materia misma que codifica nuestra existencia. Si su participación en este descubrimiento fue tan importante, ¿por qué no habíamos escuchado hablar de ella?

La explicación más usual resalta que su fallecimiento, tristemente prematuro, tuvo algo que ver. Murió con tan solo 37 años, demasiado temprano para ser considerada por el Premio Nobel en Fisiología y Medicina, el cual fue otorgado a sus colegas James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins en 1962 por el descubrimiento de la estructura de doble hélice. 

Franklin no fue reconocida por este gran logro, a pesar de haber sido parte crucial del mismo. A pesar de haber fallecido antes de que se realizara la premiación, la Academia de Suiza no se dignó en ningún momento a reconocerla de manera póstuma. Aun con esto, logró la admiración de la comunidad científica en vida por su trabajo en torno a la estructura y naturaleza de los virus. Las bases que ella sentó resultarían en otro premio Nobel, recolectado en 1982 por su colega Aaron Klug.

Aun con la falta de reconocimiento internacional que tuvo en vida y con las condiciones de desventaja que le fueron impuestas por una sociedad todavía negada a aceptar las habilidades científicas de las mujeres, Franklin logró dejar su huella en la historia de la humanidad.

Las mujeres en la ciencia

Actualmente, miles de mujeres siguen brillando en todos estos ámbitos, muchas incluso desde la penumbra. No quiero negar que ha habido progreso en que estos logros se reconozcan, pero es cierto que incluso en pleno 2019 hay quien todavía cuestiona el éxito femenino en el campo científico. Las instituciones que se encargan de dar difusión a los avances científicos no han hecho mucho para cambiar la ridícula creencia de que las mujeres no pueden brillar en la ciencia.

Basta considerar la indignante cantidad de mujeres que cuyo trabajo se reconoce mundialmente. El 97% de los ganadores del Nobel en cualquier ámbito han sido hombres, mientras que el año pasado, Donna Strickland se convirtió en apenas la tercera mujer en llevarse el galardón en el área de la física. 

El bajo porcentaje de mujeres reconocidas en la ciencia obedece a un sesgo que la sociedad patriarcal nos implanta desde niñas. A la fecha, las carreras científicas aún son consideradas una elección “masculina”. Además, la discriminación que viven las mujeres que dedican su vida al trabajo científico tiene un efecto fatal en las infancias femeninas. Las niñas que comienzan a interesarse en estos estudios se quedan sin modelos a seguir que las motiven ante las adversidades de un campo en el que, injustamente, predominan los hombres. 

Sigamos dando difusión a estos logros y recordemos que las mujeres siempre han sido una parte importante en la generación de conocimiento que ha ayudado al mundo. Nuestra responsabilidad está, ahora, con las más jóvenes. Es necesario crear espacios en que las niñas y adolescentes puedan acercarse a la ciencia y saber, de la mano de otras exitosas mujeres, que no tienen absolutamente nada que temer.

¿Tú conoces más descubrimientos hechos por mujeres? Compártelos con nosotras.