Esta publicación sobre el activismo gordo fue tomada de la revista estadounidense Everyday Feminism.

Oleaje ha seguido Everyday Feminism desde hace varios años. Sus artículos han sido inspiración para las notas que ahora publicamos, y queremos compartir nuestras favoritas traducidas al español mexicano. Todas las mujeres hemos aprendido a vivir odiando nuestros cuerpos y la mayoría hemos sido víctimas de la fuerte cultura gordófoba que hay en México. Consideramos de vital importancia no solo aprender a sanar la relación con nuestros cuerpos, sino también llevarla al actuar polìtico.


Estaba a la mitad de un podcast sobre Body Positive al que me invitaron cuando me di cuenta de algo: no todos las participantes se identificaban como feministas.

Ahí permanecía, sentada en mi sillón con los audífonos puestos, mirando la pantalla de Skype, mientras la presentadora me hacía las preguntas más básicas sobre cómo se siente la liberación del patriarcado. Nunca he podido levantar una sola ceja, es más ¡ni siquiera puedo parpadear a voluntad!, pero si tuviera esa habilidad, habría levantado la ceja tanto como me fuera posible. 

Tal vez he sido muy ingenua. O tal vez mi interés tanto en la justicia social y en la aceptación de cuerpos no-normativos se dio al mismo tiempo; para mí la relación es obvia. Pero nunca se me había ocurrido que era posible hablar de la opresión corporal sin un filtro feminista interseccional explícito. 

Y la cosa es ésta: no se puede.

No puede haber Body Positive sin feminismo

Mientras más me comprometo con este trabajo, más me doy cuenta de lo normal que es que las personas (y, como era de esperarse, casi siempre las privilegiadas) apoyen la primera sin la segunda. Es muy peligroso.

oleada.com.ar Body Positive
Oleada

Aun así, yo y otras, sobre todo personas marginalizadas, hemos sido rechazadas por las llamadas Nenas del #BOPO (BOdy POsitive) cuando hablamos de esto. Ya sea porque creen que no hay relación entre la aceptación corporal y el feminismo, o simplemente porque no llevan su Body Positive a un activismo social; son personas que se sienten ofendidas, atacadas y juzgadas cuando se les señala esta inconsistencia.

Así que quiero ser muy clara en esto: si haces Body Positive, lo tomaste de manera directa del feminismo. Y si no lo aceptas con todos los valores que conlleva, tu Body Positive no sirve de nada.

Y aquí te doy 3 razones.

1. Ver los cuerpos desde un punto de vista sociocultural, tiene raíces en la teoría feminista

De verdad me impresiona mucho la gente que puede hablar todo el día de las herramientas para oprimirnos -como los cánones de belleza y la publicidad de los medios- sin siquiera mencionar la palabra “patriarcado”. 

En el #BOPO hay un claro entendimiento de que las mujeres estamos condicionadas culturalmente a odiar nuestros cuerpos y que nuestra aproximación a la hermosura es lo que define nuestro valor social. El hecho es que no nacemos odiándonos, sino que nos enseñan a hacerlo.

¿Y de dónde se imaginan que salieron estas ideas?

La idea de la aceptación corporal tiene sus raíces en una evaluación estructural del mundo. Todo lo que dices de las mujeres y los cuerpos viene de una historia mucho más compleja del análisis feminista. 

¿Necesitas una base? Peso Insoportable: Feminismo, Cultura Occidental y el Cuerpo de Susan Bordo es una buena opción. 

Flavita Banana

2. La opresión que se basa en el cuerpo existe en ejes de intersección

Atentas: la opresión que se basa en el cuerpo es un asunto social, es decir, es un asunto interseccional. No es algo que sólo afecte a mujeres (“¡también a los hombres!”); ni siquiera es algo que perjudique sólo a personas en el eje de un género. La opresión que se hace en el cuerpo es una parte inherente a toda marginalización. 

El perfilamiento racial es opresión basada en el cuerpo. Así como discriminar por incapacidad, la falta de acceso a la salud, alimentos saludables y refugio, la fetichización de mujeres queer, los trans feminicidios, el estigma gordo… todo esto es opresión que se basa en el cuerpo. 

La interseccionalidad (término acuñado por Kimberlé Crenshaw y concepto ya discutido por muchas feministas negras, incluyendo a Audre Lorde y Patricia Hill Collis) es la idea de que todos somos constelaciones, no meras estrellas. Es decir: no soy sólo una mujer o sólo queer o blanca o cisgénero. Soy todo eso a la vez y todas esas identidades, juntas, afectan mi experiencia dentro de mi cuerpo y dentro de la sociedad.

No podemos ignorar eso. 

El Body Positive tiene que ser feminista porque tiene que ser interseccional.

Núria Frago

Y si te sientes lista para aprender un poco más al respecto (¡ojalá que sí!) puedes empezar con El Cuerpo no es una Disculpa, de Sonya Renee Taylor. 

3. La aceptación de la gordura se está diluyendo

Hay que ser claras con esto: el Body Positive fue robado del movimiento de aceptación de la gordura. Y no, no está a debate.

El movimiento de aceptación de la gordura (Fat Acceptance) -que se considera empezó de manera no oficial en 1967, cuando 500 habitantes de Nueva York tomaron Central Park para protestar por el sesgo anti-gordos, pero ya tenía agitaciones previas a ese punto- es un movimiento sociopolítico que busca la liberación y el fin del sufrimiento que causan las instituciones; trabajan para quitar el ideal de la delgadez que conocemos.

Esto significa buscar una representación más justa de las personas gordas en los medios; exigir a la industria de la moda que considere los cuerpos gordos; presionar a la industria médica para que deje de explotar la “crisis de obesidad”; y exigir estudios e investigaciones sin ese sesgo.

Significa exigir el reconocimiento total de las personas gordas como seres humanos.

Es bien pinche radical. 

El Body Positive, en cambio -y sobre todo la forma en que se muestra en la cultura popular- es un movimiento para que la gente esté en paz con sus cuerpos, sin una audiencia u objetivo en particular. Es mucho más amplio, pero muchísimo menos revolucionario. 

Además ha robado: saca la radicalidad y los objetivos complejos de deconstruir el ideal delgado para lograr una aceptación de la gordura, diluyendo a una meta más general de empoderamiento femenino. Y se beneficia del trabajo que hicieron las personas más marginadas.

https://www.youtube.com/watch?v=4Javgb-dG5E

¡Estate atenta al próximo documental Fattitude (dir. Lindsay Averill y Viridiana Lieberman, 2016) para aprender más sobre el tema!

El feminismo estuvo en el corazón de todo esto y necesitamos ponerlo de vuelta ahí. 

La aceptación del cuerpo es algo hermoso e importante. Yo la necesito, tú también. La hermana de la prima de la maestra del mejor amigo del hijo de tu vecina también lo necesita. Pero sólo va a ser beneficioso si se mantiene feminista, interseccional y radical. 

Y el Body Positive apolítico, diluído y asustado de la palabra con G, que es tan popular en la actualidad, puede hacernos (a algunes) sentir más aceptados, pero no es una revuelta.

Y lo que necesitamos es una rebelión.


Melissa A. Fabello es una escritora feminista y activista en políticas del cuerpo, belleza, cultura y desórdenes alimenticios. Puedes aprender más de su trabajo en su sitio web y seguirla en su Instagram y Twitter @fyeahmfabello