Mujer cannábica

¿Quiénes somos?

La Red cannábica de Mujeres Forjando Porros, Forjando Luchas, es un espacio de conversación, intercambio de conocimientos, aprendizaje y sanación a través de la organización de mujeres usuarias de la planta de cannabis. Buscamos posicionar la lucha y acción de las mujeres dentro del movimiento cannábico y la lucha cannábica dentro del movimiento feminista.

Fotos: MFPFL Autora: Niñxs Hojxs

¿Por qué nos reunimos?

  • Por la masculinización que existe dentro de los espacios cannábicos, en donde hombres invisibilizan o minimizan nuestra lucha y relación con la planta.
  • Para erradicar los estigmas y discriminación que nos da la sociedad por ser usuarias de la planta.
  • Por la criminalización y por todas las mujeres que están presas injustamente por delitos menores relacionados con drogas. 
  • Para salir del clóset cannábico e inspirar  la sororidad de nuestras hermanas feministas, quienes por desinformación y estigmatización nos discriminan por ser consumidoras. 
  • Por la construcción de un espacio de convivencia, acompañamiento y seguro para fumar entre nosotras.
  • Para compartir saberes individuales y colectivos creando dinámicas versátiles de encuentro .
Fotos: MFPFL Autora: Tlali

Fumando y preparándonos

Después de encontrarnos, intercambiar experiencias y reconocer nuestras necesidades, decidimos impulsar una Contigenta Cannábica dentro de las acciones  del #8M. Observamos que sería la primer ocasión en que muchas participaban en la marcha,razón por la cual,nos coordinamos para  tener todo preparado y garantizar en gran medida la seguridad de las mujeres asistentes. 

Por ello, días antes,  convocamos a una reunión organizativa: cada una llevó material reciclado para diseñar nuestras pancartas y también dedicamos tiempo a preparar todas las comisiones. Como en algunas reuniones previas, comenzamos forjando un porro, porque forjar libera nuestra creatividad y nos pone sonrisas en la cara. Con  la asistencia de más de 15 mujeres comenzamos a plasmar nuestros mensajes de lucha y a diseñar una manta distintiva.

Fotos: MFPFL Autora: Niñxs Hojxs

Fue increíble darnos cuenta de todas las mujeres artistas que hay dentro de la red, también fue hermoso saber que hay mujeres enfermeras, veterinarias, diseñadoras, comunicólogas,  fotógrafas y algunas más expertas en protocolos de seguridad las compañerass, por sí mismas, se postularon para las comitivas de acordonamiento, botiquín, seguridad, mantas y monitoreo. 

Fotos: MFPFL Autora: Niñxs Hojxs

8M cannábica

En las reuniones previas  establecimos el itinerario que seguiría la Contingenta Cannabica. Se convocó a las mujeres llegar a la Plaza Luis Pasteur, lugar donde se encuentra el Plantón 420. Decidimos convocar ahí como punto de encuentro para visibilizar la necesidad de espacio separatista dentro del movimiento cannábico, por lo cual instalamos nuestra carpa a cierta distancia de la parte mixta del plantón.

Fotos: MFPFL Autora: Niñxs Hojxs

El ritual empezó con una ceremonia de sanación y empoderamiento femenino. Con sal y hierbas, prepararon nuestro camino; instauramos una luz de protección sobre nosotras y agradecimos a las ancestras. Nos miramos los rostros, nos reconocimos como hermanas, pedimos fuerza para transmutar y acompañarnos forjando los porros necesarios para encaminar nuestra lucha política. 

Fotos: MFPFL Autora: Niñxs Hojxs

Tras el ritual, presentamos a las comisiones de seguridad para que todas las mujeres supieran a quién dirigirse si necesitaban ayuda. Acordonamos con vendas que no lastimaran nuestros cuerpos y con más de 40 mujeres la contingenta comenzó su recorrido, gritando las siguientes consignas “MUJERES, FORJANDO TAMBIÉN ESTÁN LUCHANDO” , “LA MOTA LEGAL, ELEVA LA MORAL”,“PACHECAS UNIDAS, JAMÁS SERÁN TORCIDAS”, para encontramos con todas las mujeres que decidieron alzar la voz el 8M.

Fotos: MFPFL Autora: Tlali

Camino al Monumento a la Revolución, algunas compañeras de otras contingentas nos aplaudieron, celebraron con nosotras el entusiasmo y confianza con la que salimos juntas,  cantaron al unísono nuestras consignas y se dieron las “tres”. Otras más se nos unieron al andar, emocionadas de encontrar a sus hermanas, y así la contingenta se llenó de mujeres de diversas edades, nacionalidades, colores y sabores. Madres, hermanas, abuelas y compañeras caminando unidas por un mismo vibrar, pasando un porro mano a mano y una consigna voz a voz; buscando ser abrazadas por el resto de las hermanas feministas y así nosotras abrazarlas con nuestros humos, porque  esto es de ellas para nosotras y de nosotras para ellas, evidenciamos nuestra vida, nuestra lucha y nuestra existencia.

Fotos: MFPFL Autora: Niñxs Hojxs

Sin embargo, no todo fue bello, mientras avanzabamos, tuvimos que contener a un hombre cannábico que insistía en participar en la contingenta, se le solicitó de forma amable que nos dejara marchar,  contestó de mala manera: “Me voy cuando se me dé la gana”, al tiempo que argumentaba pertenecpertenecer a un “club cannábico”. Una mujer de nuestra contingenta defendió al hombre en cuestión, bajo el argumento de requerir su compañía como forma de protección y replicó diciendo que se retiraría, opinando que esa no es “la verdadera lucha dentro del movimiento cannábico”, acusándonos de “no ser incluyentes”. Quisimos reiterar que se especificó que la convocatoria  fue solo para mujeres cannábicas, decisión que fue tomada por la red en conjunto.

En conjunto hemos decidido que nuestro deseo es que este espacio sea de mujeres, para mujeres y solo con mujeres. Finalmente, los ánimos calmaron cuando más compañeras se sumaron a la petición, explicaron a la compañera los motivos y ella continuó con nosotros el recorrido de la contingenta. Por su lado, el hombre en cuestión se fué. 

Otro incidente ocurrió cuando una mujer blanca privilegiada nos dijo :”Bájenle a su desmadre”,  que “no era espacio para fumar” y que “estaba mareada por el olor a marihuana”.  Ofensas que son reflejo claro de las  violencias que, como anteriormente mencionamos,  experimentamos cotidianamente en los diferentes entornos y en espacios de lucha por ser usuarias del cannabis, mismas que buscamos erradicar ante la lucha por nuestros derechos.

Fotos: MFPFL Autora: Tlali

Ni el gas, ni las patadas o los golpes que las mujeres policías les soltaron a las compañeras, detuvieron nuestra llegada a la Antimonumenta. Confirmamos nuevamente que la seguridad pública nunca será una estrategia para cuidarnos, sino para proteger los intereses de las empresas trasnacionales, monumentos y paredes.

Fotos: MFPFL Autora: Tlali

Desde nuestra experiencia percibimos la poca sensibilización y empatía que tiene la sociedad, quien transgrede y minimiza nuestras demandas políticas y protestas, brindándole atención a las paredes. 

La misma sociedad que gritó consignas que incitan al odio hacia las mujeres, y que permite poner en labilidad a las compañeras que protestan “VIOLENCIA ES QUE NOS MATEN”, mientras adornan las calles con pintura y fuego, pero ante la desaprobación social seguiremos unidas reforjando las luchas de todas.

Posteriormente, nos plantamos a un costado de la Antimonumenta, colocamos nuestra manta y nuestros carteles, y así comenzamos a gritar a las mujeres que se subieron al templete a gritar su dolor y su rabia: “NO ESTÁS SOLA”.

Testimonios

  • El domingo por la tarde, después de marchar, por primera vez regresé caminando por la misma ruta con mis nuevas amigas al senado y antes de que llegáramos ya estaban limpiando pintas, pintando bardas, cambiando vidrios, acariciando paredes en un intento desesperado de borrar y acallar lo que acababa de pasar.
  • Me sentí con miedo mucho tiempo antes de salir a marchar por primera vez en un 8m y con mujeres pachecas, pero descubrí lo maravilloso que es poder caminar, cuidar, recostar, marchar, gritar, forjar, compartir la charla y saberes con todas las mujeres que he conocido desde el primer encuentro, y que hay almas llenas de amor y sinceridad a las que solo necesitan un pequeño porro para resplandecer. 
  • Vi muchos hombres querer transgredir nuestro carpa en la La plaza Luis Pasteur aunque evidentemente no les pertenecía, mirarnos con miedo y odio burlarse de nosotras pasando con otras mujeres que les protegían y ofenderse por pedirles sin agresiones que lo abandonaran.
  • Durante la marcha hice amigas, nos abrazaron , abracé, platicamos, reímos, lloré, grité, escuché a otras mujeres, me escucharon, regalé agua y me regalaron agua, me encontré amigas de cadena y las sentí conmigo.
  • Nos echaron gas un grupo de policías hombres antes de llegar a La Antimonumenta, lugar en donde mi contingente terminaría la marcha, perdimos parte del contingente, nos reencontramos y las auxiliamos.
  • Ayudé a una señora de limpieza a romper cartulinas y tirar la basura, agradecí su labor de ese día pero más el de todos los días, ella me respondió: Gracias a ustedes por marchar.
  • Aprendí mucho y quiero aprender más, esta vez tuve miedo desde días antes y no llevé mi cámara, ahora aprendí que un espacio de mujeres es un espacio seguro y lleno de amor.
  • Aprendí que juntas somos más fuertes.
  • Fue impresionante haber hecho  un ritual de protección y saber que vendría una emoción  fuerte antes de empezar a marchar y que un fume con amigas sería lo mejor para emprender hacia la lucha.

El día después: 9M 

Al siguiente día se convocó a un paro general de mujeres, en donde la idea era no trabajar, no consumir, no usar redes sociales, no hacer labores de cuidados, etc. Algunas nos dimos cuenta que parar es un privilegio de clase, o que al haberse institucionalizado fue como si desearan reiterar que nos daban permiso para protestar y así no dañar tanto sus billeteras o su imagen, o peor aún aliarse a la lucha de las mujeres cuando siguen explotando laboralmente y económicamente a las mujeres. También reconocimos que es casi imposible parar cuando hay tanto que denunciar, comentar,  defender de lo que realmente pasó en la marcha un día antes.

 Abrazar nuestros dolores, contenernos y acompañarnos son actos políticos que como mujeres cannábicas comprendemos, ya que muchas hemos recorrido este camino solas, siendo excluidas de diferentes espacios, pero ahora sabemos que no estamos solas, nos hemos reencontrado y reconocido con nuestra manada a base de forjar porros y forjar luchas. Y tú que estás leyendo esto, sabes que tampoco estás sola: ¡pachecas somos y en el camino nos encontramos!