Las maternidades cannábicas existen y resisten: testimonio de un encuentro

El ciclo de conversatorios Maternidades cannábicas de la Red Mujeres Forjando Porros Forjando Luchas rompe los estereotipos patriarcales de maternidad. El conversatorio de cuatro sesiones y una convocatoria de testimonios, concluyeron el pasado 28 de julio. En él, mujeres de diferentes edades compartieron y vertieron su sabiduría sobre la crianza y la maternidad, así como los estigmas a los que se enfrentan como consumidoras de cannabis.

Maternidades cannábicas, Mujeres

Maternidades y redes de mujeres

La Red de Mujeres Forjando Luchas se creó en el 2020 con la finalidad de conectar a mujeres consumidoras de cannabis. La red busca posicionar la lucha política de las consumidoras dentro del mundo cannábico y al mismo tiempo dentro del feminismo. Aquí es donde se germina la necesidad de expresar las violencias que atraviesan a las madres cannábicas.  

Mujeres Forjando Porrros Forjando Luchas.

Esta nota busca dejar un vestigio escrito sobre lo tratado en los conversatorios.  Ya que como dice Ciriza, Profesora de Enseñanza Media y Superior y Doctora en Filosofía, en el libro Genealogías feministas y memoria:

“La reconstrucción de genealogías feministas se encuentra con una serie de obstáculos. Por un lado, obstáculos materiales asociados con la ausencia de archivos y repositorios documentales, o con su preservación azarosa y el deterioro inevitable al no ser considerados como valiosos, dignos de memoria”.

Ciriza, 2008, pp. 30-31.

Las maternidades cannábicas existen y es necesario documentar las experiencias que contienen y las violencias que sufren. Dentro del activismo cannábico sigue siendo un tema muy poco conversado. El movimiento es protagonizado por hombres y pocas son las caras de mujeres. Dentro de ese mundo las madres consumidoras sufren un sin fin de violencias por parte de sus compañeros cannabicos. Dentro del feminismo también es un tema relegado. 

¿Por qué crear un conversatorio de maternidades cannábicas?

Nace de una publicación en facebook llena de odio y prejuicio hacia las maternidades cannábicas. La publicación fue hecha en la página @LaOriginalMamaAgria el dìa 13 de mayo de 2020 y hace afirmaciones como las siguientes:

Algunas razones para no consumir marihuana mientras cuidas de tus hijos:

  • Puede alterar el juicio hacia los niños.
  • Mayor incidencia de accidentes caseros, ya que mientras andas en tu viajesote, los niños no tienen realmente un cuidador responsable.
  • Las palabras convencen pero el ejemplo arrasa, y en un mundo ideal dudo que alguien quiera que su hijo sea fumador en el futuro.

La Red de Mujeres Forjando Porros Forjando Luchas decidió contener y responder organizando una serie de conversatorios. Durante el desarrollo nos dimos cuenta de la inmensidad del tema, como un árbol en el que cada rama te da más opciones y así consecutivamente.

Hace algunos años viví mi embarazo consumiendo cannabis. Yo me enfrenté al desierto de información real sobre el tema de la cannabis y la maternidad. Sólo se asomaba un artículo de Vice y un par de investigaciones extranjeras en las que básicamente se llegaba a la conclusión de que no podían emitir un juicio, por la falta de información.

Quizá de ahí nace mi necesidad y la de mis hermanas madres y consumidoras de cannabis de poner el tema sobre la mesa, crear un espacio libre de juicios patriarcales. Los conversatorios buscaban ser una herramienta para seguir disfrutando de un placer propio, sin sentirse la peor madre.

Maternidades diversas

Maternidades diversas fue el nombre del primer conversatorio. Fue impresionante coincidir con mujeres de todas las edades, aprender del pensamiento de madres de 22 hasta 61 años. La primera pregunta “¿Qué es la maternidad?” buscaba indagar en la experiencia de cada participante.

Resonó en el conversatorio la siguiente respuesta: “Maternar es nutrir, no implica parir, es compartir de ti a otro ser o a otros proyectos. Es dejar una versión de ti y transformarte. No sólo existen los hijos de carne y hueso, también existen esos proyectos que cuidamos como a nuestros hijos.” 

Sabrina S. Yañez menciona en el texto Una genealogía feminista para abordar la maternidad como institución y como experiencia:

Mientras que la cultura hegemónica y patriarcal de la maternidad ha hecho que “las energías de las mujeres hayan sido absorbidas por todo el trabajo invisible e invisibilizado de la reproducción biológica y social, y eso ha implicado una dificultad para dejar herencias financieras y/o culturales”.

Sabrina S. Yañez.

Las madres cannabicas cargan con un doble estigma: en primer lugar, el de no ser esas madres perfectas que reproducen y cuidan la reproducción biológica y social; en segundo, el consumo mismo. Sin embargo, el conversatorio reveló como ellas dialogan desde otras perspectivas con sus hijos y dejan una herencia cultural antiprohibicionista. La conexión que hacen con los hijos les permite crear espacios de convivencia diferentes, más honestos.

Las maternidades cannabicas están destruyendo y cambiando las posturas prohibicionistas. 

Otra de las participantes del grupo señaló: “No ocultar mi consumo permitió que mi hijo normalizara la sustancia. Mi hijo dejó de vivir bajo el prohibicionismo y aprendió que la cannabis es una planta sanadora. A consecuencia de esto no tuvo curiosidad de probarla a temprana edad a comparación de sus compañeros de escuela.”

Mujeres que no tienen hijos de carne y hueso también hablaron de lo que las mueve dentro del movimiento cannábico y el feminismo: “Es hermoso escuchar cómo ustedes han sanado la relación madre hijo, me significa una forma de sanar el tejido social. Lo que me mueve en la maternidad es la crianza colectiva, la forma en que las feministas juntas cuidamos de los hijes en un mundo donde los primeros abusos sexuales se dan en la infancia”.

Embarazo y lactancia

Este es el tema más recriminado a las madres cannábicas, silenciado además a partir de la medicina moderna y occidental.  Las mujeres conversaron sobre la forma en que “los síntomas del embarazo son siempre tratados con medicamentos no aptos para embarazadas”.

Por ello, este conversatorio resultó fuente de intercambio de experiencias y una forma de documentar los procesos de cada madre. Es un tema poco estudiado científicamente y el sesgo de la la información está marcado por la hegemonía patriarcal. 

Son pocas las instituciones, colectivos y ONGs que tratan el tema. Esta infografía nos muestra un dato duro y científico respecto al consumo de cannabis durante la lactancia.

La poeta, intelectual, crítica, feminista y activista lesbiana estadounidense, Adrienne Rich, dijo: “Cualquier mujer que crea que la institución de la maternidad no tiene nada que ver con ella está cerrando sus ojos ante aspectos cruciales de su situación” (Rich, 1986, p. 252).

¡Todo lo personal es político! Las violencias que sufren las madres cannábicas son producto de una manera de organizar la reproducción y la crianza que no corresponde a las experiencias y a las necesidades y mucho menos a los placeres de las mujeres. 

La lactancia y el embarazo son temas políticos, que durante largo tiempo dejaron de responder a los placeres de las mujeres. Las consumidoras de cannabis vuelven a poner en el eje de la discusión el placer de fumar y el proceso de engendrar y lactar. Las mujeres tienen derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la vez sus derechos como madres deben ser garantizados. 

Crianza

La maternidad cannabica es un camino de muchos dentro de la maternidad. Uno de los caminos es ser la semilla sanadora del tejido social. Ese tejido que la guerra contra las drogas y las narcopolíticas han dejado tan lastimado y sangrante.

Los discursos de odio contra las madres cannábicas atacan desde los prejuicios la forma en que ellas se responsabilizan de los hijos. Uno de esos prejuicios es que las madres probablemente se quedarán dormidas mientras están al cuidado de sus hijos poniéndolos por tanto en peligro. La realidad es otra, las madres cannábicas dialogan e investigan recursos para criar de forma integral, tales como estilos de crianza, caminos pedagógicos, alimentación sin tantas harinas, azúcares, etc. 

Al igual que muchas madres mexicanas, las madres cannábicas también se enfrentan a la ausencia paterna durante la crianza. Y a pesar de desarrollar un doble rol y de criar frente a las adversidades, ellas siguen siendo violentadas por la institución de la maternidad afianzada en el patriarcado. Son violentadas por ser madres solteras, por consumir cannabis. Son violentadas por sus ex parejas y padres de sus hijos, son violentadas por otras madres y, sí, también por otras feministas.

Una madre dijo sobre su relación con su hijo: “La cannabis nos permite platicar de otras cosas, emprender otros diálogos, es otro espacio de convivencia y de conexión con los hijos”.  Ellas tienen acciones más efectivas que el gobierno mexicano: con la crianza están destruyendo el prohibicionismo, alejando a los hijes de las garras del crimen organizado, de la violencia, de la adicción, de las golpizas y de las extorsiones policíacas. Ellas están rearmando y sanando su relación con su propia maternidad y con sus hijes.

Violencias y ejemplos de lucha

Las madres cannábicas se enfrentan a la lucha constante por demostrar que son buenas madres. Sus parejas —que en muchas ocasiones también son consumidoras, no solo de cannabis sino también de alcohol— las mantienen amenazadas sobre revelar su consumo. 

Estas amenazas buscan deslegitimar su proceso de crianza y arrebatar custodias de los hijes. 

Otro de los espacios en los que son constantemente violentadas es el ámbito escolar, ya sea por maestras u otros padres. Teniendo que ocultar su consumo o sus procesos de crianza para no ser acusadas de malas madres. 

La madres cannábicas miran las cosas diferentes y por lo tanto son el bicho raro de los padres de familia. Muchas veces no tienen acceso a escuelas con pedagogías más abiertas. Son juzgadas en escuelas convencionales por romper los moldes de la maternidad. 

“Lo que es extraordinario, lo que puede darnos grandes esperanzas y nos puede ayudar a creer en un futuro en el que las vidas de las mujeres y los niñes sean sanadas y rearmadas por las manos de las mujeres, es todo lo que hemos logrado salvar de nosotras mismas para nuestros hijes”.

Rich, 1986, p. 280.

Y sí, las madres cannabicas están rearmando y sanando la tierra con el autocultivo. Son esas madres las que auto-cultivan para curar las convulsiones o enfermedades que los fármacos colonialistas no pueden resolver. Ellas cultivan de forma política como una lucha directa contra el narcotráfico. 

¿Y las otras madres?

Los conversatorios que sanaron de forma inimaginable a las madres participantes marcan el inicio de una posición política. Son evidencia de que la discusión sobre las madres consumidoras de cannabis y otras sustancias debe crecer y llegar a mujeres que no tienen acceso a este tipo de diálogos. 

Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador del PRI en el Senado, mencionó en el programa Pan y Circo, producido por Amazon, que 60% de las mujeres encarceladas en México lo están por temas relacionados con las drogas. Esas mujeres en situación de cárcel, en situación de calle, en situaciones vulnerables son las otras madres a las que queremos llegar. 

Fuente: El correo de Oaxaca

El poder paramilitar del Narco o el Narcoestado es la máxima expresión del patriarcado. Ese que nos convirtió en mulas que transportan droga. Las mujeres fueron absorbidas por la violencia y el crimen organizado y ahora viven con los hijes en las cárceles. 

Para ellas el inicio de este diálogo es la posibilidad de conversar y sanar. Esperamos un día poder oírlas, guardar silencio y sanar juntas, para al mismo tiempo, levantarnos y luchar de la mano. 

Las madres cannábicas con la máxima expresión de una forma de reconquistar el poder sobre nuestros cuerpos y una forma de construir un mundo más libre para las mujeres y los hijes.

La nota fue escrita en colaboración con Mónica Sosa, madre cannábica, organizadora de los conversatorios y miembro de la Red Mujeres Forjando Porros Forjando Luchas.


Estefanía Millán

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