El fútbol femenil es la representación que las niñas y jóvenes necesitan

“El fútbol, ritual sublimación de la guerra, once hombres de pantalón corto son la espada del barrio, la ciudad, la nación” escribió Eduardo Galeano. Pero, ¿qué pasa cuando el fútbol no es guerra y sí profesionalismo? ¿Qué pasa cuando es jugado por mujeres que promueven el amor y valores tan fundamentales como la dignidad? Hablamos de fútbol femenil.

Hace poco más de un mes terminó la Copa Mundial Femenina de Fútbol en Francia. La Selección Femenil de Estados Unidos se coronó con el bicampeonato, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró que:

Habrá un antes y un después de esta Copa del Mundo. Ha sido fenomenal, excepcional, la mejor de la historia.

Para mí, este fue un Mundial de reivindicaciones. Primero en la cancha, en aquellos estadios galos donde estas mujeres demostraron en cada uno de los encuentros una entrega y profesionalismo poco visto en su versión varonil; juegos de ida y vuelta con fortaleza, sin condescendencia ni menosprecio por el rival. Sin Neymares, rodando veinte veces por una barrida, ni Cristianos Ronaldos, cobrando mucho para anotar tan poco.

Futbol femenil

A igual trabajo igual salario

Esta es la primera reivindicación contra la prohibición de casi sesenta años que hizo la FIFA sobre el fútbol femenil;. Casi un siglo de rezago y prejuicios que todavía prevalecen en las ligas, los sueldos, los patrocinios, con los dirigentes y algunos aficionados que reflejan las actitudes misóginas y machistas encubiertas con falacias sobre economía. Estas jugadoras lograron demostrar que el fútbol no sólo le pertenece a los varones y aún más, demostraron cómo debe de jugarse.

Cuando alguien lanza algún comentario infiriendo que las jugadoras no deben ni pueden aspirar a más; cuando sentencian que las mujeres deben de esforzarse al triple y que no importan los resultados, ellas no venden. Recuerden lo que dijo Macarena Sánchez, delantera de San Lorenzo de Almagro de Argentina:

La excusa que siempre surge cuando se trata la profesionalización de alguna disciplina femenina es que no vende; sin embargo, para que una actividad sea rentable hay que invertir en ella. Ese es el primer paso.

Futbol femenil

Las mujeres SÍ saben de política

La segunda reivindicación, y la que creo más importante, es que estas jugadoras han asumido un papel de responsabilidad social y una postura política fuera de las canchas más importante que la de todos los jugadores varones en los últimos veinte años; utilizando el fútbol como plataforma para destacar problemáticas así como para exigir mejores condiciones.

Para esto el primer ejemplo es Ada Hegerberg, la actual Balón de Oro y considerada la mejor jugadora del mundo. Ella renunció a jugar la Copa del Mundo con Noruega por discriminación.

Ada Hegerberg

Desde 2017, Ada anunció que no iba a asistir si no se igualaban las condiciones entre la selección varonil y la femenil, y no estaba hablando sólo de dinero, hablaba de una cuestión de infraestructura, planificación, desarrollo, alojamientos, y así defendió su postura con los dirigentes:

El futbol es el deporte más importante de Noruega para las niñas y lo ha sido durante años, pero las chicas no tienen las mismas oportunidades que los chicos.

¿Se imaginan el sacrificio que significó la ausencia del Balón de Oro por una convicción más grande y trascendental que su sueldo y patrocinios? Es como si nos imagináramos a Lionel Messi faltando a un Mundial por una convicción más grande que evadir el fisco.

La reflexión de esto es: ¿hasta cuándo las mujeres vamos a tener que hacer sacrificios tan grandes para ser consideradas ciudadanas de primera?

Marta Viera

El Mundial inició así como la muestra de mujeres poderosas, una de ellas fue Marta, capitana de la selección de Brasil, quien se convirtió en este Mundial en la máxima goleadora de la historia, superando a Klose.

En su entrevista en la cancha, al ser eliminada por Francia en octavos de final, llamó a las nuevas generaciones de niñas. Les recordó lo que se dice en las escuelas de futbol en Brasil, que tanto ella como Formiga y Christiane no van a estar para siempre, que el futbol femenil dependía de ellas.

Megan Rapinoe

Finalmente y no por ello la única, se encuentra el caso de Megan Rapinoe, cocapitana de la Selección de Estados Unidos, quien al ser interrogada si iba a visitar la Casa Blanca, sentenció tajantemente: “No voy a ir a la puta Casa Blanca, no vamos a ser invitadas, lo dudo”.

Megan Rapinoe ha trascendido las canchas para poner de manifiesto su postura política así como su apoyo a las causas de los grupos minoritarios de su país, por ejemplo, desde 2012 hizo pública su homosexualidad, convirtiéndose en un símbolo del movimiento LGBTI. Posteriormente, en 2016, se solidarizó con Colin Kaepernick, jugador de fútbol americano quien ponía la rodilla en el piso cuando sonaba el himno como protesta por la brutalidad policial contra los afroamericanos.

Un día antes de la final de Estados Unidos contra Holanda, Rapinoe en conferencia declaró que la FIFA no respetaba al fútbol femenil de la misma manera que al varonil. Cuando se llevó la Copa a casa junto con el botín de oro por máxima goleadora, demostró sin duda alguna ser un referente importantísimo para el fútbol mundial así como para las mujeres.

Futbol femenil

¿Qué cambió en el fútbol femenil?

Mi lectura feminista sobre el Mundial encierra una gran potencia de reflexión, ya que dentro de las masculinidades normativas que comúnmente guardan los jugadores famosos que conocemos y disculpamos constantemente, aparecen mujeres de distintas latitudes, con distintos contextos históricos y socioculturales, con violencias que han atravesado sus cuerpos y profesiones.

Estas mujeres utilizan la Copa del Mundo para conceptualizarse, para declarar que se encuentran inconformes por el trato desigual y discriminatorio.

Esta reflexión feminista que permite verbalizar y sistematizar los malestares de las mujeres deportistas producto de la opresión patriarcal y constituye la raíz del propio feminismo, tiene como propósito gestar nuevas relaciones, una toma de conciencia, un nivel más complejo de responsabilidad y formas de emancipación.

Futbol femenil

Resignificar algunos arquetipos opuestos a los arquetipos de mujer-objeto, mujer-cuidadora, en nuevos contextos abre perspectivas liberadoras, en particular, para las niñas y jóvenes que practican futbol. Crecer y admirar estos referentes, que han puesto en cuestión lo sexista y misógino que significa hasta el día de hoy el deporte, particularmente el futbol profesional, es importante.

¿Y las generaciones futuras?

Porque, digámoslo claro, es inaceptable que una niña o una adolescente crezca teniendo como referente de éxito en la cancha a un hombre como Cristiano Ronaldo, denunciado como violador, comprador de niños y explotador de mujeres. 

En las canchas del Mundial la afición coreó “Equal Pay” (Igualdad de salarios), dejando esperanza y muchas promesas para las próximas generaciones de jugadoras; esta es la oportunidad para que Infantino, la FIFA, así como los directivos, representantes y patrocinadores piensen y visibilicen a las mujeres

Este es el momento para dejar de relacionar al futbol con los varones y apoyar a las mujeres en las diferentes ligas y categorías nacionales que desafían estereotipos, que rompen con el eterno femenino y cambian perspectivas.

Deseo que el Mundial Femenil de Francia, con todos estos ejemplos de mujeres poderosas, que aman, gritan, protestan, celebran y encaran, sea el estandarte para las niñas y jóvenes del mundo; que se regrese al Mundial de Francia constantemente, a sus partidos, a sus jugadoras, a sus récords rotos para relacionarlo con la reivindicación y revolución que el mundo necesita.

Sigan jugando como niñas.


Alejandra Vidal

Historiadora y feminista que se queja de todo.

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