El viernes pasado, hicimos todo el ritual para ver en maratón (¿existe otra forma?) la tercera temporada de Stranger Things. Los niños que ganaron nuestro corazón en la serie lanzada en 2016, ahora regresan como unos adolescentes bastante alterados por las hormonas, con todo el ímpetu adolescente del contacto físico, los berrinches con los padres, los desamores y un demogorgon gigante que encarna sus mayores vulnerabilidades: soledad, abandono, y la falta de protecciones ante la desolación que implica crecer

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Comencemos con lo que nos emocionó profundamente. En cada arco dramático las mujeres resuelven todos los conflictos mientras que los hombres están ocupados en sufrir por el amor de ellas y la confusión que les provoca las relaciones humanas. Esto coincide mucho con una plática que se ha vuelto recurrente en Oleaje: muchas de nosotras nos sentimos rodeadas por hombres que viven abrumados por los conflictos afectivos en sus relaciones humanas y, a causa de esto, los vemos detener sus vidas y proyectos hasta recuperar el confort y la tranquilidad emocional. 

En el otro extremo del mapa, nos observamos a nosotras confrontando los mismos problemas junto con el trabajo, las cuentas, el mantenimiento del espacio que habitamos, la administración de las labores domésticas, etc., sin poder detener un segundo la vida cotidiana y sus exigencias. Esta separación en cuanto a ritmo de vida, nos ha provocado un distanciamiento emocional con aquellos hombres con los que compartimos afectos. Vivimos con la sensación de no estar experimentando la misma realidad y encontramos cada vez más complicado abrir espacios de diálogo y acuerdo con quienes deberían ser nuestros pares. 

Las mujeres en Stranger Things

Nos identificamos con Eleven, Joyce, Nancy, Robin y Max, quienes resuelven todos los conflictos de la temporada, cargando con las emociones que les provocan sus problemas afectivos al tiempo sobreviven a situaciones límites. Mucho se dice del abuso de una narrativa “feminista” en donde todo parece forzado, fuera de contexto y sólo para complacer la demanda del mercado. Sin embargo, esta tercera temporada resulta un éxito al lograr reflejar las situaciones que para las mujeres son cotidianas en todas sus etapas de vida. 

Eleven y Max

Están por ejemplo Eleven y Max, quienes deben decidir entre priorizar sus deseos y sobrevivir en un contexto terrorífico. Eleven se salva  así misma, a sus amigos y a su pareja. Max salva a Eleven. ¿Recuerdan a su amiga de la secundaria que las escuchó, acompañó y cuidó? ¿A cuántas mujeres protegieron en su adolescencia? Al menos en mis recuerdos conservo un sinfín de amigas que, con todo y las violencias que las atravesaban, guardaron para mí una sonrisa, abrazo o unos minutos de escucha.

Stranger Things
Fuente: Netflix

Robin

Justo porque la amistad y compañerismo puede salvarnos de la muerte, Robin representa la joya más preciada de la corona. Su orientación sexual se revela en el capítulo final como un golpe al bastante herido ego de Steve, pero también como un golpe certero a toda la lesbofobia en las narrativas más taquilleras. Porque, ¿cómo una mujer encantadora, brillante, fuerte, tenaz, hermosa y tierna puede ser lesbiana?, ¿es posible que aparezca un personaje femenino con un objetivo diferente a ser el nuevo interés romántico de Steve?, aún peor, ¿cómo puede existir una mujer lesbiana cuyos logros y virtudes no guarden una mínima relación con su sexualidad?

Robin llegó para quedarse y patearle la cara a tu tía la homófoba.

Nancy

En la adultez temprana tenemos a Nancy, quien debe mediar sus conflictos con su pareja Jonathan, resolver las pistas del misterio que sostiene toda la temporada y sobrevivir a la tóxica masculinidad que se desborda en su espacio de trabajo. Sus problemas comienzan a ser más reales y debe tomar decisiones sobre su vida y futuro. Una vez más, vemos una movilidad en las prioridades de Nancy para que, finalmente, sobreponga el bien de todos sobre el propio. 

Joyce

Terminamos con Joyce, ella es una mujer adulta, madre, y semi pareja de Hopper. Mientras éste sufre por el amor no correspondido de Joyce (la cela, se emborracha, se pierde, le reclama, etc.), ella, sin dudarlo, sobrepone la seguridad de su hijo, amigos y familia. Ella sola resuelve el conflicto y toma la decisión final que cierra la temporada.

En realidad, el arco de Joyce es uno de los más entrañables: a pesar de parecer una mujer atravesada por una crisis constante, sus decisiones son las que permiten que la historia avance. Ella decide colocar el abecedario en la pared para Will, acompaña y cuida a Eleven en su proceso como sobreviviente y decide cuidar a sus hijos alejándolos de todos los peligros ligados a Hawkins. El personaje que a primera vista parece el más débil, es el hilo conductor de una comunidad.

Lo que no nos gustó tanto

Justamente en el desarrollo del arco de Joyce, Hopper ejerce DEMASIADAS violencias contra ella y contra quien se le atraviesa en su crisis de masculinidad: agrede por igual a meseros, mata a unos cuanto rusos (porque en la narrativa gringa los rusos ni personas son), entra ebrio al cuarto de su hija, y otras ya mencionadas en el párrafo anterior. Por muy encantador que sea a momentos, ningún hombre debería encontrar en su proceso individual justificaciones para descargar sus violencias contra las mujeres que los rodean.

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Fuente: Netflix

Y retomando lo anterior, también resulta triste, aunque reflejo de la realidad, que todas las mujeres sobrepongan el bien familiar y social al propio. Ver/nos en la pantalla abandonándolo todo para salvar el barco provoca un sentimiento de cansancio. ¿Incluso en las nuevas narrativas los hombres no pueden hacer el papel de pares efectivos ante los problemas?

¿Racismo?

Tampoco estamos tan seguras del tratamiento que recibe Erica. A nuestro parecer, resulta un tanto racista el tratamiento capitalista, anticomunista y demasiado práctico sobre el carácter de la niña más pequeña en la serie. Erica lo sabe todo, tiene una respuesta a todo y, peor aún, siempre obtiene beneficio material y económico de cualquier situación. Sin que se refleje en su vestimenta, Erica actúa como una niña que creció en un contexto en extremo precario y que necesitó desarrollar muchas herramientas para contrarrestar una historia de abuso y miseria. 

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En parte, esto tiene algún sentido, la historia de esclavitud y marginación de la comunidad afro en en E.U. ha conformado un carácter defensivo, estruendoso y un tanto agresivo dentro de cierto estrato social. Sin embargo, presentarlo como características inherentes a la raza, sobre todo en una niña de clase media, parece un abuso a una historia que involucra siglos de dolor para una comunidad a la que cultural y económicamente  ese país le debe demasiado. Si esto les resulta extraño, recuerden a la recepcionista del hospital, que con sólo unos segundos en pantalla, nos aclara su personalidad ruidosa, floja e incompetente.

Stranger Things

Fuente: Netflix

No todo fue decepciones

Cada temporada el personaje de Steve nos enamora más. Su mayor fortaleza recae en aprender todas y cada una de las lecciones que la vida le enseña a la mala. Si hay tantos Steve en el mundo ¿por qué no todos son así? En cada temporada enfrenta retos cada vez mayores: aceptar sus emociones y los cuidados que implican amar a Nancy, sobrellevar el rechazo de ésta de forma respetuosa y amable, se responsabiliza del cuidado de varios niños y sobrelleva otro rechazo junto a la temprana vida laboral. 

Es refrescante ver a un hombre con la sobrada seguridad que da la belleza física de Steve, aprender de los problemas, aceptar sus incapacidades y trabajar efectivamente por mejorar. Por supuesto, la encantadora Robin le da la mejor lección sobre la amistad, compañerismo y solidaridad que puede haber. 

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Fuente: Netflix

Otra constante que resulta agradable en los personajes masculinos es su negativa a abandonar el barco. Cuando Nancy y Joyce le plantean una encrucijada a Jonathan y Hopper respectivamente, ellos deciden acompañarlas porque, a pesar de no coincidir con ellas, se asumen como parte del mismo equipo y son congruentes con el lugar que desean en la relación. Un poco de esperanza para las mujeres que seguimos esperando estos primeros pasos de aprendizaje en los hombres de nuestras vidas. 

En general la tercera temporada de Stranger Things nos dejó con un muy buen sabor de boca y esperando con ansias la cuarta entrega. ¿Cómo valoraste tú a los personajes femeninos? Compártenos tu opinión e ideas, nos encantará leerte.