Comienza el año y con él vienen nuevos propósitos (personales, colectivos y feministas), metas y expectativas. El 2019 fue catalogado, en diversos medios, como el año de la organización feminista, en el 2020 no daremos marcha atrás. 

Es una tradición que cada quien escriba sus deseos y/o propósitos al comienzo del año; el capitalismo y el patriarcado lo saben y claro que no van a desaprovechar la oportunidad de bombardearnos con comerciales para generar consumo excesivo luego de sobajar nuestra autoestima. Se pierde así la verdadera finalidad de los propósitos: planificar y hacer un balance de las prioridades que tenemos. 

Seguramente tienes ya definidos varios de tus propósitos (feministas o no) para este año, algunos muy específicos y personales, nosotras también. Pero, ¿qué se puede plantear de manera colectiva? En Oleaje creemos que el trabajo en conjunto cambia vidas, porque así ha sido para nosotras, por ello te proponemos los siguientes propósitos feministas, para trabajar de manera individual y colectiva en este 2020.

Amor propio y autocuidado

Reconocer las necesidades de cada una y trabajar en ellas para mejorar,  crecer y encontrar nuestra estabilidad. Priorizar nuestros procesos y responsabilizarnos de ellos. 

Priorizar el trabajo de las mujeres

Cada vez somos más las mujeres que decidimos tomar espacios hegemónicamente masculinizados, ya sea desde los oficios y trabajos artesanales, hasta la investigación académica y puestos de poder. Debemos reconectar con nuestra genealogía y reconocer  la valía que tenemos entre nosotras.

Ilustración: tinkoutsidethebox

Crear redes de apoyo y cuidado entre mujeres

Si el 2019 fue un gran año para el movimiento feminista, en gran medida se debió al trabajo colectivo entre mujeres en logística, seguridad, acompañamiento, acuerpamiento, monitoreo… entre otros. La organización feminista demostró que somos capaces de hacer de todo desde, por y para nosotras.

Hay que reconocer la fuerza que tenemos juntas y seguir creando vínculos con más mujeres, en la familia, en la escuela, en el trabajo, en las calles. 

Deconstrucción 

Si bien las feministas estamos constantemente cuestionándonos todo lo que hacemos, decimos, pensamos y nuestro actuar; eso ha ayudado en cada uno de nuestros procesos de deconstrucción; aún hay conductas de las cuales no estamos orgullosas e inclusive, nos duelen. Cada proceso es personal y cada una sabe qué es lo que aún le falta por trabajar (misoginia, amor romántico, dependencia, clasismo, racismo, etc). Sanemos con calma y con amor cada uno de nuestros procesos.

No juzgar los procesos de otras

Ligado al punto anterior, es importante que dejemos de atacarnos a y entre nosotras como si existiese un “feministómetro” o una “policía del feminismo”. Suficiente tenemos con el patriarcado y el machismo como para hacerles el trabajo y destruirnos entre nosotras. Ello no significa que romanticemos la sororidad, sino que seamos empáticas con los procesos de otras mujeres.

Terminar con relaciones que nos violentan

Parte del autocuidado y del amor propio es aprender a romper con relaciones, de cualquier tipo, que nos lastiman. Puede ser limitando nuestra convivencia o sacando tajantemente de nuestra vida a personas que nos restan según lo necesitemos. Lo importante es nuestro bienestar, cuidar nuestros espacios y energías, no desgastarnos con gente que no vale la pena, ya sea el tío misógino, el jefe ególatra, el fuckboy o el ex tóxico.

Ilustración: Lavandulaco

Cuidar el cuerpo por amor, no por odio

Desde el mes pasado han aumentado, incluso en espacios feministas, los discursos gordofóbos. Al comenzar el año es común que se llenen los gimnasios, los spas, los clubs de “nutrición”, etc. Se pone de moda buscar la delgadez a toda costa, incluso haciendo dietas o rutinas excesivas que pueden dañar nuestra salud. Si has decidido bajar de peso, tonificar tu cuerpo, ejercitarte, está bien, pero que sea porque lo amas, no porque lo odias. Todo debe sumar para nuestro bienestar; exigirle a nuestro cuerpo más de lo que puede dar también es violencia. 

Descentralización del feminismo

Aunque el año que recién concluyó fue un gran año para la organización feminista, aún hay mucho que mejorar. Por ejemplo: acompañar, acuerpar y dar difusión a las movilizaciones que organizan las colectivas de la periferia. Ya que ahí falta apoyo, justicia y cobertura mediática y es donde ocurren con mayor frecuencia los crímenes de género que cada día cuestan vidas. Hay que hermanarnos de verdad con las mujeres de otros sitios y latitudes, escuchar lo que tienen que decir, aprender de ellas y de sus procesos; ya sea en Chiapas, en comunidades aisladas, en el Edomex o en donde haga falta.

Ser interseccional

A veces las luchas de diversos grupos coinciden y divergen en las maneras de organizarse y no está mal, pero no debería ser motivo de burlas ni discrepancias, sino sumar en lugar de dividir. De una forma u otra cada una es feminista del modo que puede, y está bien, porque hay tantos feminismos como feministas.

Educar nuestro feminismo

Algo que reiteradamente mencionamos muchas feministas en nuestros propósitos ha sido leer más sobre feminismo. Sin embargo, no lo limitaría a sólo leer a mujeres sino a platicar con mujeres, ver fotos de mujeres, escuchar música de mujeres, consumir cine y teatro hecho por mujeres, comprar productos hechos por mujeres. Recibir todo lo que las demás mujeres están aportando actualmente al feminismo y no quedarnos sólo con la bibliografía canónica: leer fanzines, revistas independientes, viñetas, todo hecho por y para mujeres.

Ilustración: Freebirdartstudios

Luchar contra todo tipo de violencia

Se ha propagado cierto discurso sobre la violencia donde, al parecer, son más o menos relevantes ciertos tipos de ésta: feminicidio, violencia doméstica, violaciones, agresión física. Pero hay que recordar que la violencia escala, no puede sólo importarnos la cúspide y culminaciones de la violencia contra las mujeres. Todas sus manifestaciones son violencia y ninguna debería subestimarse.

Trabajar para la libertad y felicidad de las mujeres

Todos los puntos anteriores han sido para llegar a éste. Día a día el patriarcado cae, dejando de significar y delimitar la vida de las mujeres. Ahora nos espera una nueva incógnita: ¿Qué es lo que queremos para ser libres y felices cada una de nosotras? Hay que sumar fuerzas para lograr que cada una, en compañía de las otras, consiga su felicidad. Hay que alegrarnos cada vez que una mujer obtenga un logro o cumpla una meta más en su vida; porque ha sido resultado del trabajo de todas, de acompañar, de escuchar, de sanar, de sumar desde el amor, la comprensión y la empatía.

En Oleaje queremos que cada una de las mujeres viva una vida libre de violencia, plena, bajo sus propios deseos, anhelos y metas. Cuéntanos cuáles son tus propósitos feministas ya sea para este 2020 o para mediano y largo plazo. Siempre es hermoso leernos entre nosotras y alentarnos a conseguir cada uno de nuestros sueños, porque ¡vivas, libres y felices nos queremos!