Estabilidad emocional y reuniones familiares: creemos espacios seguros

Cuando se trata de estabilidad emocional y reuniones familiares, normalmente sabemos que se acercan momentos que nos podrán a prueba. Durante las fechas decembrinas son casi de obligatoriedad rigurosa las reuniones familiares, pero creemos que es momento de replantearnos estas costumbres que nunca deben estar por encima de nuestra salud emocional.

Vivir lejos de mi familia ha sido un reto enorme y con altibajos. Hacerlo trae muchos beneficios: emocionales, físicos, psicológicos, económicos, etc. Pero la sociedad siempre nos llena de estigmas que se vuelven retos para las mujeres que, por elección o por circunstancias, hemos forjado nuestra independencia del núcleo familiar. Como resume Leticia Dolera, en su libro Morder la manzana:

Se idealizó a través de la publicidad, la televisión y las publicaciones femeninas el rol de la mujer como ama de casa, madre de familia, cariñosa, siempre impecable y feliz, muy feliz.

Llevo viviendo tres años sola. En los que he luchado por conseguir mi estabilidad emocional y económica. Para este momento de mi vida me he vinculado de muchas formas diferentes y más sanas con mis padres. Por otro lado he tomado distancia de los familiares que antes estaba obligada a frecuentar, y que me hacían sentir incómoda por ser violentos conmigo. Tener esas libertades también implica responsabilidad, no solo económica, sino emocional.

Solo nosotras somos responsables de nuestra estabilidad emocional

Ser independiente te hace responsable de tu estabilidad, de construirla y mantenerla, de tomar terapia para lograrla, de trabajar para poder financiarla y de organizar tus actividades para darte ese espacio. Así como somos responsables de construirla, lo somos de defenderla. Ante ello pareciera que en el mes de diciembre, la mercadotecnia, el capitalismo y la sociedad, luchan para tambalearnos.

A inicios de ese mes, por tradición familiar, me sentí sola. Ya que, después de haber pasado dos años luchando por conseguir mi estabilidad, llegó el momento de enfrentar ciertos efectos de mi decisión. Además, como nos han hecho creer, debemos compartir estas fechas en familia y eso llega a confundirnos, como lo resume claramente Simone de Beauvoir en El segundo sexo: 

Es doloroso pensar que la mujer, ser relativo que sólo puede vivir en pareja, esté en general más sola que el hombre. Él encuentra compañía por todas partes, se crea nuevas relaciones. Ella no es nada sin la familia. Y la familia la abruma, pues carga con todo su peso». Efectivamente, la mujer encerrada, aislada, no conoce las alegrías de la camaradería.

El primer pensamiento que tuve al respecto fue que yo no deseaba estar sola en las fiestas navideñas, pero al mismo tiempo me abrumó decidirlo y comunicárselo a las personas cercanas mí.


Tener claras las actitudes que son inaceptables, es necesario para nuestra estabilidad emocional

El hecho de tener buena comunicación con mis padres no implica que las actitudes que me incomodan hayan desaparecido. Hoy tengo bien claro qué comentarios y acciones son intolerables, por ser machistas y violentos, de parte de mi padre o de la pareja de mi madre. Es complicado y triste decidir entre pasar estas fechas sin mi familia, o soportar las violencias que ejercen para tener su compañía. Nuevamente, se pone en juego el trabajo con el que he contraído mi estabilidad emocional con estas reuniones familiares.

Ante todo esto, mi postura feminista me ha hecho sentirme orgullosa de mi soledad. Quiero sentirme plena en esta época, como en todo el año, sin tener que poner en riesgo las certezas emocionales que he alcanzado por mis propios medios.

Herramientas para re-significar estas fechas y mantener nuestra estabilidad emocional

Por ello, hoy comparto las dos herramientas que he puesto en práctica desde que sentí cómo comenzaba a abrumarme esta sensación de soledad. Sin poner en juego mi estabilidad emocional con las reuniones familiares que estas fechas vuelven casi obligatorias.

a) Reforzar hábitos reconfortantes:

Detectar estas actividades me da estabilidad. Llevar a cabo estos hábitos con frecuencia, me hace sentir calma. Pero si las hago sola, me ayuda a recordar que yo he sido la única persona responsable de haber construido mi estabilidad emocional y que no vale la pena ponerme en riesgo solo por cumplir con ciertas costumbres.

b) Crear nuevas costumbres decembrinas:

De ese modo hay muchas maneras de reescribir las costumbres navideñas y no exponer nuestra estabilidad emocional ni sentirnos solas. Por ejemplo, organizar una cena con nuestras redes de amigas o un maratón de nuestras películas navideñas favoritas con ellas. También podemos dedicarnos a cocinar nuestra cena favorita y disfrutarla nosotras mismas.

Las costumbres navideñas son mayoritariamente familiares: cenas, salidas de vacaciones, adornar la casa para la época, etc. En este caso elegí replantearme, con ayuda de una gran amiga, pasar la cena de navidad con ella. Lo mejor de esto es que, siendo dos amigas que comparten una fecha especial, nos mantenemos emocionalmente sanas, y que no nos exponemos a las violencias que nuestras familias ejercen.

Young woman unpacking christmas present by the christmas tree

Repensemos un momento que tenemos la posibilidad de crear nuevas costumbres que nos hagan felices y nos permitan procurar nuestro autocuidado, como lo indica Beauvoir:

Las amistades femeninas que consigue conservar o crear serán preciosas para la mujer; tienen un carácter muy diferente de las relaciones que mantienen los hombres, están unidas por una especie de complicidad inmanente. Lo que buscan ante todo en estas amistades es la afirmación del universo que les es común. No discuten sobre opiniones: intercambian confidencias y recetas; se unen para crear una especie contrauniverso cuyos valores predominen sobre los valores masculinos; unidas, encuentran fuerza para sacudirse sus cadenas.

Creando redes de mujeres podemos cuidar nuestra estabilidad emocional

Sabemos que es complicado construirnos como mujeres independientes, libres y solitarias en un mundo que nos quiere siempre sumisas y dependientes de nuestras parejas y familias. Pero en Oleaje estamos convencidas de que resistir en los actos mínimos nos lleva a recuperar y conquistar los lugares seguros que las violencias machistas nos han negado o quitado, como el hecho de tener reuniones familiares, sanas y libres de estas violencias. Y si no los tenemos, pues es momento de crear nuevos espacios.

Queremos saber si te has encontrado en esta situación. Si has sentido que tu estabilidad emocional se pone a prueba o en riesgo frente a las reuniones familiares, deseamos recordarte que, construir una red de mujeres, con quiénes reflexionar al respecto, compartir esta clase de herramientas y crear espacios seguros, es nuestra mejor forma de resistir. ¿Cuál es la tuya? Como siempre, te invitamos a dejarnos tu testimonio, pues la mejor herramienta siempre es reflexionar sobre nuestras vivencias.

Eva Leyva

Feminista ante todo, escritora, estudiante, lectora y orgullosa integrante de Oleaje

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