Ayer, 2 de mayo de 2019, la Corte de Arbitraje Deportivo puso fin a todas las discusiones de género en el mundo. Declararon que sólo hay dos géneros: “hombre” y “mujer”; además, fueron tan amables como para especificar en términos hormonales dónde empieza uno y termina el otro. Todo esto por Caster Semenya.

Esto no hubiera sido posible sin Caster Semenya, quien, aceptémoslo, era una completa desconocida a pesar de ser triple campeona olímpica. Pero como ella no es Usain Bolt, el hombre más veloz del mundo sobre la tierra, ni Michael Phelps, el hombre más rápido en el agua, fue sencillo relegarla junto con el montón de atletas femeninas que también participan en los Juegos Olímpicos.

Caster Semenya es una atleta sudafricana, la mejor del mundo en su especialidad: 800 metros planos. ¿Hay algo más qué decir sobre esta extraordinaria mujer?

Sí: no cumple con los estándares heteronormados y patriarcales del tipo de cuerpo que debería tener por identificarse como “mujer”, así que merece el odio, la discriminación, la humillación y el rechazo de quienes controlan los deportes olímpicos y, de paso, los medios de comunicación y sus propias compañeras atletas.

Caster Semenya

¿Quién determina tu género y por qué?

La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) declaró que pedirle a Semenya que baje su nivel de testosterona fue discriminatorio, pero para no enardecer al mundo, agregó que:

“La discriminación es un medio necesario, razonable y proporcionado para lograr el objetivo de la IAAF de preservar la integridad del deporte femenino”.

Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo

Monica Hesse, reportera del Washington Post, escribió una columna sobre este caso, donde se preguntó cuál es la cantidad “razonable y proporcionada” de testosterona para que Caster Semenya siga siendo una mujer. De acuerdo con la IAAF, sólo somos mujeres las que tenemos tenemos menos de 5 nanomoles de testosterona por litro (nmol/L).

Después, Monica Hesse resumió el problema que Semenya está enfrentando:

“El tribunal parece aceptar el concepto de que hay exactamente dos géneros, y que hay una línea clara que los divide: si Caster Semenya tiene 4.99 nmol/L, se preservará la ‘integridad del deporte femenino’, pero a 5.01, no lo hará”.

Monica Hesse

Pierre Weiss, en 2009, fue uno de los impulsores de aplicar un “examen de verificación de sexo” a Caster Semenya. Declaró en ese momento que ella “claramente era una mujer, pero tal vez no al 100%”

En México, esta misoginia y discriminación ha brillado en repetidas ocasiones. Nuestras atletas representantes mexicanas han sufrido burlas, críticas absurdas y odio hacia sus cuerpos.

Ana Gabriela Guevara

Campeona mundial París 2003 y medallista olímpica de Plata en Atenas 2004, fue hospitalizada en 2016 porque cuatro hombres la golpearon hasta casi matarla. Este crimen fue altamente comentado como uno de homofobia y misoginia.

Caster Semenya

Soraya Jiménez

La primera mujer mexicana en obtener Oro en los Juegos Olímpicos, por levantar 225 kilogramos. Una de las fotografías más icónicas del momento es cuando está sonriendo mientras deja caer la pesa, y sus aretes dorados tintinean debajo de cada oreja. Más tarde, la misma fotografía se utilizó para ridiculizarla por su apariencia corpulenta y poco femenina.

Caster Semenya

Alexa Moreno

Gimnasta y medallista de bronce en salto de caballo 2008. Fue viral en redes sociales por su aspecto, ya que no tiene el cuerpo que una gimnasta (probablemente rubia, pequeña y delgada) debe tener. El bullying que sufrió fue acaparado por los medios de información, que la utilizaron sin ningún pudor para continuar vendiendo. Ahora estudia arquitectura.

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¿Cómo vamos a exigir a las instituciones que detengan su ataque sistemático contra las mujeres? ¿Cuánto tiempo más soportaremos que el deporte sea otro “espacio” dominado, de nuevo, por los hombres?