Lélia Gonzalez y el pensamiento amefricano: una entrevista con Flávia Rios (Parte 1)

En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, 25 de julio, queremos homenajear a una de las mujeres precursoras del pensamiento interseccional en América Latina, la feminista negra Lélia Gonzalez.

Conocida por unas y poco conocida por otras, la escritura de Lélia Gonzalez (años 70 y 80) estuvo marcada por las desigualdades que experimentaban las mujeres afrodescendientes latinoamericanas. No solo por una condición de género, sino también por su raza y clase social. Las posturas intelectuales y de lucha de Lélia han forjado un legado único en la formación del pensamiento político-cultural brasileño y latinoamericano, trascendiendo las barreras transnacionales y transcontinentales.

La expresión de “Améfrica Ladina“, elaborada por ella, revela desde “dentro” conexiones valiosas entre las experiencias de resistencia de los pueblos originarios y la diáspora, y los conocimientos ancestrales de estas mujeres. Lélia en su trayectoria de vida trató de dar visibilidad a las historias sistemáticamente borradas u ocultadas.

En esta serie especial, hablaremos de Lélia a partir de otra mujer negra, la socióloga y profesora brasileña Flávia Rios, quien aceptó esta invitación para conversar con nosotras. La Dra. Flávia Rios fue una de las responsables de escribir la biografía de Lélia Gonzalez, junto con el profesor Alex Ratts, en una obra publicada en 2010, en Brasil.

Quien fue Lélia Gonzalez

Lélia de Almeida nació en 1935, en el estado brasileño de Minas Gerais. Fue hija de madre indígena, Doña Urcinda Seraphina de Almeida, y de padre negro obrero, Acácio Joaquim Almeida. Muy joven se mudó con su familia a la ciudad de Río de Janeiro, poco después de que su hermano Jayme Almeida fuera contratado como jugador para el reconocido equipo de fútbol llamado Flamengo.

Lélia fue la décimo-séptima de dieciocho hijos: Al ser una de las menores tuvo la oportunidad de acudir a clases y estudió en un colegio tradicional de la ciudad. Más tarde ingresó a la Universidad de Guanabara, ahora conocida como Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ). Se tituló en Filosofía, Historia y Geografía. Trabajó como profesora en escuelas públicas y más tarde obtuvo una cátedra en la UERJ.

En la universidad Lélia conoció a Luiz Carlos González, un hombre blanco, heredero de una familia española, con quien se casó en 1964. La relación interracial sufrió enormes tensiones y presiones por parte de la familia de Luiz, que no aceptó el matrimonio, pues Lélia era una mujer negra. Al año siguiente de la boda, la discriminación culminó en el suicidio de su esposo.

Ante este contundente episodio en su historia, Lélia se vuelca a su interior y hace una revisión exhaustiva de autoanálisis de toda su vida y de las marcas internalizadas y subjetivas que cargaba consigo. Guiada por los estudios de psicoanálisis y de la mano con su incursión en la religión afrobrasileña del Candomblé, Lélia Gonzalez pasó por un intenso proceso de transformación.

Después de esa reinvención, la feminista negra brasileña buscó arduamente transformar el mundo: rompiendo y denunciando las estructuras jerárquicas, sexistas y racistas de esa sociedad que no la dejaron, al igual que a otras mujeres negras, gozar de una vida plena. Lélia se construyó en la lucha feminista y antirracista, a partir de los años 70, hasta su muerte en el año de 1994.

La mujer reinventada: Lélia Gonzalez y la amefricanidad

Nicole: “Nuestro portugués no es portugués: es pretugués“. Lélia fue una poderosa influencia de originalidad y sus obras dieron lugar a la develación del racismo y del sexismo en la sociedad brasileña. Sus obras también mantuvieron una intensa creatividad – cultural y política, de ahí su conexión con África, siendo la precursora del conocimiento de la diáspora en el continente. ¿Cómo se pueden explicar las categorías de “pretugués” y de “amefricanidad” o “Améfrica Ladina” en el pensamiento de Lélia?

Flavia: Para explicar estas tres categorías necesitamos considerar un poco la historia de Brasil y un poco la de América Latina. Creo que el pretugués es un intento de ella por entender este proceso de fusión entre la lengua dominante y las diversas lenguas de los grupos dominados. Principalmente africanos, quienes no han podido cambiarla hasta el punto de formar una nueva lengua, pero que han dejado sus huellas.

“Nuestro portugués no es portugués: es pretugués

¿Qué huellas son esas? El portugués de Portugal (antigua colonia) se hablaba en el modo imperativo, una forma autoritaria de comunicarse. Y Lélia observa que las formas de comunicación de las mujeres esclavizadas, principalmente, no consistían en esas marcas jerárquicas. Con eso, ella trata de romper las palabras. Como en el ejemplo de la palabra “Señor” (senhor) que en las comunidades afrodescendientes se decía “Ñoño” (nhonhô), lo cual es una forma africana de hablar la lengua portuguesa repitiendo la palabra para romper el sonido.

Eso muestra la influencia cultural y, especialmente, la contribución de las mujeres en esas (de)construcciones, pues eran ellas quienes enseñaban el idioma en la práctica. El niño estaba ahí siendo amamantado, cuidado, y la forma en que ellas hablaban era la que se iba interiorizando en las personas.

Otro punto es que cuando la cultura occidental estandarizó el idioma, se entendió que éste debía hablarse con una gramática determinada. Lélia sostuvo que hay ciertas construcciones que no son exactamente errores gramaticales, sino influencias de otras lenguas, lenguas que se fusionaron. Así, el pretugués tiene que ver con esa oralidad que permitió la persistencia de una historia a través del lenguaje hablado.

América Ladina contra el ocultamiento colonial

Es muy interesante este tipo de lógica que ella crea, y que también utiliza para estudiar y hablar de una Améfrica Ladina. Ella dirá: América Latina es una construcción eurocéntrica que sitúa a la cultura ibérica como la matriz central. Al recuperar estas inversiones (del lenguaje) —lo Ladino y Améfrica—, trae, más allá de lo ibérico, lo africano que construyó la región.

Con ello intenta retirar esas culturas del ocultamiento colonial, de lo borrado. El término de Amefricana aporta estas dimensiones y tiene un carácter emancipador. Porque al hacerlas visibles, estas categorías tienen el poder de cambiar esa estructura ibérica dominante, jerárquica, que comenzó a ordenar los grupos desde la esclavitud.

Nicole: Me parece que hasta hoy este tipo de aprendizaje existe en la educación formal, sobretodo en la universidad. Y Lélia conocía muy bien estos espacios…

Flávia: Lélia estudió en los años 40 y 50, cuando la escuela pública brasileña era una escuela de élite. La mayor parte de la población ni siquiera tenía acceso, o simplemente hacía la escuela primaria y hasta ahí. Estudió en una escuela pública de alta calidad, a la que el acceso por parte de la población pobre era muy raro. Sólo la clase media, una pequeña burguesía, la élite, estudiaba allí. Luego se formó en Filosofía, una carrera que estudia los conceptos, los términos, un curso hermenéutico. Ella venía de esa tradición y romper con todo eso fue un gran desafío.

Lélia Gonzalez y Beatriz Nascimiento: dos pensadoras de la diáspora

Nicole: Ese saber de la diáspora ha sido bastante revisitado actualmente y Lélia ya hablaba desde estos saberes en los años 70. Podemos decir que Lélia fue una de las precursoras de ese saber/pensamiento en nuestro continente?

Flávia: Son muchos los autores del mundo angloparlante que han producido bastante literatura sobre la diáspora haciendo referencia a nuestro continente. Y aquí, no sólo Lélia sino que hay otra importante autora brasileña llamada Beatriz Nascimento. Incluso hay un texto en que ella se expresa así: “Soy Atlántica”. Es un discurso suyo en una película, en la que ella hace un análisis de la llegada de los pueblos a las Américas, de África a Brasil. Así que, esta idea del Atlántico, habla de una construcción de identidades que no se restringe a un territorio fijo, sino que se basa en la idea de una cultura en transformación.

Beatriz Nascimiento (1942-1995). Fuente:
http://porfalaremliberdade.blogspot.com/

La visión de ambas es que, esas identidades, se construyeron en este mundo colonial en tránsito a través de intercambios (por supuesto no armónicos, sino con violencia y dominación). La idea de la diáspora, por tanto, carga esa esclavitud del desplazamiento, y la noción de que estas identidades están construidas de forma transcontinental y no en un territorio único (y fijo). Lélia habla de eso cuando habla de amefricanidad y no está pensando sólo en Brasil, está pensando en esta cultura atlántica en América Latina.

Practicar la interseccionalidad, del blanqueamiento a la reinvención

Nicole: Lélia reveló en una entrevista que su matrimonio (interracial) fue el punto de partida para su entrada en la lucha feminista. Para Lélia, la interseccionalidad entre raza, clase y género ya estaba presente en su historia. ¿Cuáles son las bases o los problemas que plantea Lélia para el feminismo negro, no sólo en Brasil, sino también en la Améfrica Ladina?

Flávia: De hecho, este matrimonio fue muy importante para su incursión en los temas de género, feminismo y de las cuestiones raciales también. Porque en su trayectoria, ella misma narra y hace un autoanálisis del proceso que vivió de blanqueamiento y de una formación como mujer “blanca” o padrón: que estudió, que fue intelectual. Pero que también estaba en el lugar de una mujer burguesa de clase media. Así se fue construyendo Lélia.

Estudió a fondo psicoanálisis para poder explicar subjetivamente que, a pesar de todo lo que había atravesado para encajar en la sociedad, no lo conseguía. Tuvo que revisar todo eso, transformarse, liberarse de esas ideologías para convertirse en una mujer más liberada: en el cuerpo, en los comportamientos, en la entrada en el mundo social de forma plena. No sólo discursivamente.

Así fue que Lélia pasó por una reinvención. El Candomblé fue también una experiencia de reencuentro consigo misma. Y luego, cuando se sumerge por completo en estas luchas, en la política y en el feminismo negro, se da cuenta de que existen dilemas importantes a superar. En el diálogo con los/as autores latinoamericanos/as, con el feminismo negro de los Estados Unidos y con la propia producción brasileña.

En este matrimonio sufrió discriminación racial, no por su marido sino por la familia de él que se negó a aceptar la relación entre ellos. Con eso, todo lo que ella había construido para ser una “buena mujer”, en el sentido de tener un buen matrimonio, fue destruido por los prejuicios. Y esto la hizo comprometerse más en la lucha. Forjó la comprensión de una condición de ser mujer diferenciada y, sobre todo, el entendimiento de la condición de ser una mujer negra.

Menos feminismo burgués, más construcción colectiva

Por ejemplo, el principal dilema para ella era el eurocentrismo, que reflejaba un feminismo preocupado por la lucha contra el patriarcado, pero cuyas bases de lucha seguían siendo eurocéntricas. Sostuvo críticas al feminismo burgués, a ese feminismo intelectual, de clase media, “bien comportado”. Lo hacía fundamentado con el tema de las criadas. Ella cuestionaba: ¿Qué feminismo es ese que va a las reuniones y deja a una mujer (negra y/o indígena) en la casa trabajando, durmiendo en la casa, a veces siendo violada por sus maridos, por sus hermanos, familiares? Por lo tanto, sostenía una fuerte crítica a estas jerarquías intragenéricas.

Comprendía que era necesario tener bases en la experiencia latinoamericana, ya transformada por estas experiencias de mujeres indígenas y negras que tienen sus propias luchas de resistencia. Que no están o fueron necesariamente intelectualizadas en el sentido occidental, sino que tienen sus bases, luchas y lenguas. Estas son sus críticas al feminismo en general.

También hacía crítica al feminismo que buscaba un cierto sectarismo, en el que había cierta tensión con los partidos políticos. Lélia que era escritora y activista, comprendió que también se necesitaba acceso a la política institucional. Reaccionó mucho ante este feminismo sectario —incluso siendo feminismo negro— que no quería entrar en la política o que rechazaba en los congresos la presencia de mujeres partidarias. Criticó el feminismo que era anti-hombre, en el sentido de que las mujeres tenían que construirse sin que los hombres pudieran ser deconstruidos y problematizados en simultáneo.

Sabía que tenía que haber espacios únicamente de mujeres, pero no era refractaria a la educación de los hombres, a la construcción colectiva con ellos, a las organizaciones mixtas. Lélia Gonzalez formó parte de esas construcciones mixtas, así como de colectivos solo con mujeres negras y periféricas. Además, pensaba que el feminismo negro no podía ser anti-hombre porque los hombres negros estaban racializados en la sociedad… los mataban, los encarcelaban. Ella entendía que el feminismo negro tenía que abrazar esta causa, que hoy nombramos genocidio negro en Brasil.


“El lugar en el cual nos situamos determinará nuestra interpretación sobre el doble fenómeno del racismo y del sexismo”.

Lélia Gonzalez, 1984.

Lélia González aportó de diversas formas a la lucha feminista y antirracista. Lee la segunda parte de la entrevista aquí.





Nicole Andrea

Feminista interseccional, latinoamericana, migrante, estudia feminismo y espacio social.

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2 Comments

  1. Mario Rey

    Me encanta el artículo, y la traducción; pienso que contribuye a nuestra reflexión sobre nuestra identidad como latinoamericanos o afroamericanos o ladinoamericanos o indoamericanos o indoafroamericanos indoiberoafroamericanos, de nuestra américa, pues, y sobre nuestro ser hombreso mujeres en una sociedad patriarcal, machista, racista y clasista, y la construcción CÓMPLICe, ENTRE mujeres y hombres,de un nuevo ser que busque una identidad más humanista, menos nacionalista, menos racista, menos patriarcal, menos machista, menos clasista y menos humanocéntrica.

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  2. Octavio Rogelio Ocampo ontiveros

    Es un tema de relevancia, que necesita visualizarse en todas las Américas, y que permita la transformación en las mentalidades y estructuras sociales.

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