Por qué a todas nos debe interesar la Ley Olimpia

¿La Ley Olimpia nos salvará? 

Me encanta el sexting. La primera vez que me tomé una foto en ropa interior tuve sentimientos encontrados. Primero, me emocionó reconocer mi cuerpo en la pantalla de mi teléfono. Me detuve a admirar mis caderas anchas y mi piel morena. Después de ese episodio de amor propio, sentí nervios y miedo, porque, aunque me tomé tiempo de observar mi foto, no era para mí; se la iba a enviar al que, en ese entonces, era mi novio de la Universidad. Íbamos a tener sexting, y era mi primera vez. 

Como sea, la envié. Llevábamos un año juntos, pero ¿podía confiar en él? ¿Quién o qué me garantizaba que ese sujeto no iba a reenviarla? Porque en ese entonces no existía la opción de borrar tus mensajes enviados. Ni modo. Me arriesgué y, por fortuna, no pasó nada malo. Pero muchas otras chicas que han confiado en sus parejas no han tenido esa suerte. 

Alrededor del sexting hay muchas incógnitas

¿Hasta qué punto podemos confiar en nuestra pareja? ¿Podemos disfrutar de nuestra sexualidad cibernética de manera segura? ¿Qué tanto hay de patriarcado en fotografiarnos desnudas? ¿Y en el sexting?

En lo que las resolvemos y deconstruimos las formas de relacionarnos para causarnos placer, tenemos, como protección, la Ley Olimpia.

Fuente: https://lopezdoriga.com

Ley Olimpia: una historia

En el 2013, comenzó a circular por Internet un video sexual que Olimpia Coral Melo Cruz había grabado con su ex pareja.  El video, donde Olimpia estaba disfrutando de su sexualidad, fue compartido en WhatsApp, redes sociales y, al final, en sitios web de pornografía. Ella tenía 18 años. 

En las imágenes sólo se veía el rostro de ella y no del sujeto. En una comunidad tan pequeña como Huauchinango, Puebla, su lugar de origen, fue fácil que la reconocieran. Así comenzó la pesadilla de Olimpia.

Olimpia Coral Melo. Fuente: https://guerrero.quadratin.com.mx

La gente comenzó a hablar de ella, a especular sobre su vida sexual, a juzgarla. ¿Y del varón? Nada, no se dijo nada. Porque las sucias siempre somos nosotras.

“Un periódico local se vendió como pan caliente con una portada en la que decían que yo, una chica que tenía futuro, [pues era una oradora con reconocimientos internacionales], estaba quemada en las redes sociales. Lucraron con mi cuerpo”.

Un recuerdo de Olimpia, para BBC News

Los medios locales comenzaron a llamarla la “Gordibuena de Huauchinango”, un término despectivo que se utiliza para nombrar a las mujeres con curvas, que, según el sistema patriarcal, sirven para su placer o alcanzan a ser un producto de consumo.

La presión y la culpa fue muchísima, incluso para su pareja sentimental. El sujeto negó que él aparecía en el video y dejó sola a Olimpia. Ellos llevaban 6 años de relación y decidió no apoyarla.

La situación llevó a Olimpia a tres intentos de suicidio. Aparecieron las preguntas que siempre revictimizan a las mujeres: ¿cómo se iba a defender si ella misma había grabado el video? ¿Qué iba a hacer ante esa situación, ante toda esa violencia? ¿Quién era la culpable en esta situación? Olimpia pudo enfrentar el problema, logró salvarse, pero otras mujeres no pudieron con la culpa y los estigmas

Un gran apoyo fue la sororidad que mostró su madre ante esta situación:

sólo disfrutaste tu vida sexual —como lo hace cualquier persona— y hay una prueba de eso. Vergüenza sería que hubieras robado o matado. Incluso maltratado a un perro. Todas cogemos. Tu prima coge, tu hermana coge y yo también. La diferencia es que a ti te ven coger. Eso no te hace una mala persona o una delincuente.

Olimpia se tardó en entender que ella no era la culpable de nada y que, por el contrario, había sido víctima de varios tipos de violencia, como psicológica, verbal, social; en pocas palabras: patriarcal.

Estudió sobre el tema, tomó fuerzas y escribió una iniciativa de ley que protegiera a todas las mujeres que, como ella, decidieron grabarse y fueron traicionadas. Después, Olimpia, quien hoy es una activista en contra de la violencia digital, fundó el colectivo Frente Nacional para la Sororidad. Ha trabajado e impulsado una agenda para que la violencia digital sea contemplada en la ley. Por esta razón, esta nueva reforma lleva el nombre de “Ley Olimpia”.

El trabajo para protegernos: la lucha de Olimpia

Olimpia decidió buscar justicia. Inició su segundo via crucis (el más pesado, el que va contra el sistema patriarcal): fue a denunciar y el oficial que la atendió por primera vez para procesar su denuncia le dijo que “no había delito” porque no estaba ni borracha, ni drogada, ni la habían violado.

Olimpia tomó su furia y se fue, pero no dio un paso atrás, pues siguió luchando por ella y por otras.

Contactó a otras mujeres que habían sufrido este tipo de violencias; lamentablemente, habían sido muchas. Comenzaron a reunirse, leer y, entre todas, escribieron un proyecto de reforma.

Cuando entré a al Palacio Municipal de Puebla todo mundo comenzó a cuchichear. Era marzo del 2014. Yo apenas tenía 19 años. Les dije que yo era Olimpia “la gordibuena de Huauchinango”, que era mi video sexual y que había más víctimas de este tipo de violencia. Demostré con capturas de pantalla que algunos que estaban allí habían compartido y dado “like” a mi video en redes sociales. ‘Ustedes son los delincuentes, no yo’, les dije.

Olimpia Coral Melo Cruz, para BBC

La misoginia y el machismo institucional estuvieron presentes durante la lucha de Olimpia. Incluso un diputado le dijo que su ley no se aprobaría porque eso sería “avalar la putería”. Pero eso no la detuvo.

Reunió firmas, historias y mujeres; y, después de 6 años de trabajo, logró que 14 estados de la República Mexicana aprobaran la ley que castiga los delitos sexuales que agravian a las mujeres.

Fuente: Informe APC 2014

¿En qué consiste la Ley Olimpia?

La Ley Olimpia se basa en el reconocimiento legal de los delitos contra la intimidad sexual.  ¿A qué se refiere esto? El dictamen que aprobaron los diputados reconoce, en primera instancia, el término violencia digital, desde una perspectiva de género. Sirve para reconocer y denunciar la violencia sexual, así como el ciberacoso

La violencia contra las mujeres en la web es real y causa daños severos, en ocasiones irreparables. La Ley Olimpia es un recurso más que nos puede proteger y que busca nuestra seguridad digital.

Fuente: Frente Nacional para la Sororidad

Es urgente que esta ley se apruebe en todo el país, porque la violencia tecnológica hacia las mujeres no cesa.

De acuerdo con el Colectivo Feminista Luchadoras y la Ley Olimpia, se contemplan 13 tipos de ataques cibernéticos hacia las mujeres :

  1. Acceso o control no autorizado a cuentas o dispositivos de una persona.
  2. Monitoreo y acecho constante a la vida en línea de una persona.
  3. Amenazas, contenidos violentos, lascivos o agresivos que manifiestan una intención de daño a alguien.
  4. Desprestigio o descalificación de trayectoria, credibilidad, etc.
  5. Omisión por parte de actores con poder regulatorio. 
  6. Abuso y explotación sexual relacionada con la tecnología.
  7. Expresiones discriminatorias.
  8. Control y manipulación de la información.
  9. Suplantación y robo de identidad.
  10. Acoso.
  11. Extorsión.
  12. Difusión de información personal o íntima.
  13. Afectaciones a canales de expresión (ataques a perfiles, censura, bajar canales de distribución).

Según el informe de la Ley Olimpia, las mujeres más vulnerables a las violencias digitales tienen entre 18 y 30 años, periodo de edad en el que una mujer es socialmente deseable y comerciable.

¿En dónde está aprobada la Ley Olimpia?

Según el Frente Nacional por la Sororidad, hoy en día la Ley Olimpia funciona en los siguientes estados:

  1.  Aguascalientes
  2. Baja California Sur
  3. Chiapas
  4. Coahuila
  5. Estado de México
  6. Guanajuato
  7. Guerrero
  8. Nuevo León
  9. Oaxaca
  10. Puebla
  11. Querétaro  
  12. Veracruz
  13. Yucatán
  14. Zacatecas

Y esperamos que la CDMX sea la entidad número quince en aprobarla.

La sanción… ¿suficiente?

Aunque el delito se realiza en un entorno virtual, la violencia no lo es, pues daña psicológica, física y socialmente a miles de niñas y mujeres; de hecho, la muerte es el grado más alto de violencia digital, machista y misógina. 

La legislación, que tiene penas diferentes según las entidades federativas, busca aplicarse en la Ciudad de México con castigos de cuatro a seis años de prisión y una multa de $42,245 a $84,490 pesos.

Las comisiones Unidas de Procuración de Justicia y de Igualdad de Género de la Ciudad de México agregaron que la pena se agravará en una mitad cuando exista o haya existido una relación
sentimental o educativa (de matrimonio, concubinato, noviazgo, entre otras).

También determinaron sancionar el grooming, que es el acoso que adultos hacen a  menores de edad, pidiéndoles material de actividades sexuales explícitas e incluso encuentros sexuales. La condena a este delito irá de dos a cinco años de prisión y de 48 a 200 horas de trabajo comunitario. 

¿Y si soy menor de edad?

Se prevé que este documento, con reformas al Código Penal y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en la capital, será discutido y aprobado ante el pleno, el día 2 de diciembre de 2019.

Fuente: http://oaxacapolitico.com

¿De verdad es suficiente este tipo de sanciones para delitos de pedofilia y ciberacoso a menores? ¿Qué tan atentas están las autoridades a los crímenes hacia los infantes en la red?

Y no sólo el Estado, sino los mismos propietarios de las redes sociales, quienes censuran de manera rápida y eficaz fotografías de mujeres que protestan (como las de Mon Laferte en los Latin Grammys) en lugar de bloquear páginas, grupos y usuarios de Facebook que se dedican a compartir el “pack” de niñas y adolescentes.

Si este tipo de violencias existen y se reproducen, es porque no hay alguien que las detenga, ni quien las castigue. “El Estado opresor es un macho violador”, dice la Colectiva Las Tesis, y tiene razón.

[Luchamos por] el derecho a nuestra sexualidad, el derecho a dominar nuestra primer tecnología (el cuerpo), el derecho a hacer lo que nos plazca con nuestros cuerpos.

Olimpia Coral para Pie de Página
Fuente: Frente Nacional para la Sororidad

No, no te están censurando el sexting

Sólo se considera delito cuando se pasan imágenes sin el consentimiento de ambas partes. En otras palabras: si envías fotos íntimas de tu novia al grupo de WhatsApp de la Liguilla, es delito.Si le tomas fotos a las chicas en la calle sin su permiso y las compartes, si te llega un pack y lo reenvías. Si te enojas con tu novia y comienzas a compartir vídeos íntimos de ella, es delito. También si la amenazas con hacer viral sus grabaciones, si la acosas en redes… etcétera.

Si le tomas fotos a las chicas en la calle sin su permiso y las compartes, si te llega un pack y lo reenvías. Si te enojas con tu novia y comienzas a compartir vídeos íntimos de ella, es delito. También si la amenazas con hacer viral sus grabaciones, si la acosas en redes… etcétera.

Si no haces nada de esto, si respetas la privacidad de tu pareja, si comprendes que, aunque sea una fotografía, es parte de su intimidad, no tienes de qué preocuparte. Puedes continuar con el sexting.

¿Qué sigue en la lucha feminista?

Una ley es una gran logro para las mujeres. En este caso, es el ejemplo de cómo el dolor, la incomodidad y el miedo fueron el impulso para buscar un beneficio para todas nosotras.

Sin embargo, mientras se ejecuta y capacita a los burócratas en perspectiva de género, es indispensable que nosotras nos cuidemos.

Acá te dejamos algunas recomendaciones para sextear de manera segura:

  • Puedes crear carpetas seguras que piden contraseña extra para que ahí guardes tus nudes de antes o después del sexting.
  • También puedes tener sexting a través de apps protegidas con cifrado de extremo a extremo, como WhatsApp, en donde sólo el emisor y el receptor tienen acceso a la imagen.
  • Telegram e Instagram por su parte, tienen la opción de autodestrucción de contenido multimedia.
  • Otra opción es Snapchat, donde los mensajes se borran después de 24 horas.

De cualquier modo lo indispensable es que, antes de sextear, se establezcan los acuerdos y límites de la interacción digital: qué quiero enviar y qué quiero recibir. El consentimiento y la empatía son las bases para que cualquier relación funcione.

No olvides esto: si filtran fotos tuyas en Internet sin tu consentimiento, jamás, bajo ninguna circunstancia, será tu culpa. Y no estás sola, puedes recurrir a la policía cibernética para que te orienten y apoyen.

Pero por favor, ¡denuncia! Hoy la Ley Olimpia te protege; la lucha y el trabajo de muchas mujeres te respalda.

Fuente: https://www.glamour.mx

¿Podremos disfrutar de las facilidades de la tecnología sin tener miedo? 

No. La verdad es que aún queda mucho por hacer. Queda que los varones con quienes nos compartimos desarrollen empatía y respeto hacia nosotras. Les falta comprender que, aunque sea una fotografía, estamos entregando parte de nosotras: nuestra intimidad.

También falta que ellos dejen de ver a las mujeres como trofeos, que las relaciones (de todo tipo) dejen de ser asuntos de poder. Porque ésa es la principal razón por la que se comparten “packs”: para ellos somos un objeto que presumir.

Sin embargo, la Ley Olimpia nos acoge: habla de un problema que había sido minimizado, y lo sanciona. También obliga a las autoridades a capacitarse, a evolucionar y trabajar para nuestro bien. Sobra decir que es un ejemplo de lo que nosotras podemos hacer si trabajamos juntas.

Fuente: twitter.com

Colectiva Oleaje surgió de conversatorios de mujeres que vivimos diversas violencias políticas, institucionales, emocionales y psicológicas. Tomamos todas esas incomodidades y las convertimos en todos los artículos que hoy lees.

Creemos que del dolor puede surgir algo hermoso, para nuestro bien y el de todas las demás, al compartirlo y reflexionar entorno a ello. Gracias, Olimpia Coral Melo Cruz, por ser valiente, por darnos una nueva Ley y por no rendirte: ¡No se va a caer, lo vamos a tirar!

Frida Idalia Tochimani

Leo, escribo y paseo perros. Feminista. Otras formas de amar(nos) son posibles.

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