Todo por el SOP. Son las 9:50 de la mañana, vas tarde y el metro se queda parado justo una estación antes de aquella donde bajas. Los vagones vienen llenísimos, apenas cabes y sientes tu espacio invadido. Pareciera que el universo te odia, pero con todo y eso alcanzas a llegar a tiempo a tu destino.

Una vez ahí, alguno de tus compañeros está especialmente irritante el día de hoy, y por más que intentas no puedes ignorarlo. Tienes un hambre asesina que no te deja ni pensar. Incluso te comes varios dulces para tratar de calmarla, pero tiene dos horas que comiste.

Vas acumulando enojo e impotencia a lo largo del día con cada situación desagradable con la que te topas. Para las 8 de la noche ya no te soportas ni a ti misma. Si bien es normal estar molesta en un día malo como este, sientes que quizá estás sobre reaccionando.

No entiendes la razón de tu hambre desesperada ni de tus cambios de humor. Te preguntas qué está pasando. Comiste lo mejor que pudiste los días anteriores, no tienes síndrome premenstrual pues estás a medio ciclo, no estás deshidratada ni visiblemente enferma; piensas que seguramente ya te estás volviendo intolerante o es la edad… pero ni te imaginas cuál es realmente el origen de tu mal humor.

SOP

Una horda de médicos y científicos determinaron que nuestro útero es el responsable y que entonces había que extirparlo (histerectomía), medicarlo, bloquearlo o manosearlo. Esto para que pudiéramos volver a la “normalidad” que ellos buscan y siempre les ha sido tan cómoda y conveniente. Pero no se les ocurrió que muchos de sus remedios e intentos de cura, además del sistema alimenticio y el tipo de vida al que nos estaban sometiendo, era el verdadero responsable de nuestro humor horrible y nuestras alteraciones biológicas.

¿Cómo es esto posible? Resulta que no sólo los sentimientos que nos puede provocar la incompetencia de nuestra pareja y de la humanidad son responsables de nuestro mal humor. La alimentación, el estrés y el ritmo de vida pueden hacer que se desequilibre nuestro balance hormonal. De manera que algunas hormonas se expresan en mayor cantidad y otras menos, influyendo directamente en nuestro metabolismo y, por consecuencia, en nuestro humor.

Si este desequilibrio se hace constante, vamos manifestando síntomas físicos. Esto perpetúa la expresión desequilibrada de hormonas, convirtiéndolo todo en un círculo vicioso llamado Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP). Siete de cada diez mujeres que lo padecen no tienen idea de que lo tienen. Dos de las tres que sí lo sabemos, descubrimos este padecimiento cuando ya tenía un buen rato ahí. Todas lo adquirimos de diferente manera, y va aumentando su expresión gradualmente hasta que se hace notorio.

  • Para llegar a padecer de SOP hay varios caminos:
  • Predisposición genética
  • Problemas alimenticios
  • Otros trastornos hormonales
  • Que hayas tomado demasiado tiempo píldoras anticonceptivas

Esto último a mí me pasó. Yo ya tenía cuatro años con este síndrome cuando me fue diagnosticado.

Los síntomas del SOP varían, yendo desde acné, excesos de grasa en la piel y cuero cabelludo, hambre salvaje inexplicable y necesidad de azúcar.

Hasta otros más severos como ciclos menstruales irregulares, muy dolorosos, espaciados entre sí o inexistentes (amenorrea). También puede producir calvicie de patrón androgenético, vello facial y corporal grueso y/o abundante en mentón, bigote, piernas, espalda, pezones y abdomen; aumento de peso constante e imposibilidad de perderlo de maneras convencionales; engrosamiento de la espalda, aumento del grosor del cuello (papada), infertilidad y humor inestable que tiende a ser malo.

No todas las mujeres con SOP tenemos los mismos síntomas, y eso no necesariamente habla de la gravedad del síndrome; incluso habemos mujeres con SOP que no presentamos quistes ováricos visibles al ultrasonido, pero que manifestamos los síntomas y el desbalance hormonal sistemático. Aún así, es importante que no dejes pasar cualquier manifestación anormal que detectes en tu cuerpo y en tu psique; debes atenderte lo antes posible y te informes todo lo que puedas acerca de tu padecimiento.

Es importante que te hagas revisar por una ginecóloga y le expliques lo que te está ocurriendo. Es muy posible que te pida algún perfil hormonal (sanguíneo), que deberá ser tomado en días específicos de tu ciclo.

A partir de ahí, puede ser necesario que te revise también una endocrinóloga; para que tu tratamiento de inicio y sea más específico según el desbalance que tus análisis muestren. Debes saber que no todos los tratamientos para el SOP están basados en el consumo de anticonceptivos u hormonas sintéticas. Todos los niveles de este síndrome pueden ser controlados.

Mientras eso sucede y solo tienes a la duda como compañía, trata de evitar los azúcares y comer demasiadas veces al día, pues esto provoca alteraciones en tu insulina que a su vez alteran tus niveles hormonales.

Recuerda no juzgarte, pues esto no se resuelve teniendo fuerza de voluntad, ni por tu cuenta, y siendo dura contigo refuerzas la inestabilidad emocional que el desequilibrio hormonal te provoca, generando un círculo vicioso mayor. Quiérete, atiéndete y toma acción por tu salud física y mental.

¿Tienes alguna otra duda acerca del SOP? Escríbenos con toda confianza.