La música es el arte que está más involucrado en la vida del ser humano: así en el transporte público, como en el antro, todos tenemos esa canción que describe nuestra situación actual/sentimental; y nadie niega la catarsis que es cantar y bailar la rola.

Hay muchísimos géneros, formas y letras; siempre hay una canción para cada momento de la vida. Del mismo modo, un tema que es universal en esta y en todas las artes: el [des]amor. Sobre el amor hay composiciones en todos los idiomas del mundo; no obstante, hay una crítica que es necesaria hacer (y quizá obvia):

Disney es el gran maestro para perpetuar las ideas del amor romántico.
Fuente: http://www.losreplicantes.com

El discurso hegemónico del amor nos ha hablado, durante millones de años, sobre este como una constante lucha de poderes (dominante/sumiso) en la que el dolor tiene que estar presente (“si no te duele, no es amor”). Es momento de cambiar eso. Y no, no se trata de censurar las canciones de desamor, que todos alguna vez hemos cantado en medio de una fiesta; se trata, más bien, de buscar y cambiar los discursos que enunciamos, y poder hablar de aquello que nos encanta y/o duele de otra forma.

Así mismo, debemos repensar a los protagonistas de nuestras historias de amor, es decir, debemos autocriticarnos y auto-explorarnos, porque en la mayoría de los casos, siempre queda el testimonio de lo que el otro hizo-cambió-destrozó; es necesario porque lo personal es político y la música que reproducimos tiene una gran relevancia en nuestra ideología. Ahora bien, ¿dónde buscar o cómo crear este nuevo discurso? Como una respuesta del universo, y con un sonido muy innovador, llegó a mi vida Elsa y Elmar.

Elsa y Elmar es el proyecto musical de Elsa M. Carvajal, una cantautora y compositora colombiana. Parte de su formación la obtuvo en la Universidad de Berklee en Boston. Actualmente cuenta con un EP llamado Sentirnos bien (2013), y dos discos de estudio: Rey (2015) y Eres diamante (2019). El género que ella produce es pop-urbano, aunque prefiere nombrarlo Pop espiritual:

“Hablo de cosas que llegan un poquito más allá de la superficialidad de la letra del género, el típico: ‘te quiero-no me quieres-ok-bye’, pero quizás yo pienso ‘¿por qué? ¿Sabes cómo me siento yo? ¿Qué creí yo?’ y si está bien haber creído eso. Entonces le puse pop espiritual porque es como ponerle otro layer a la música que yo hago”.

Elsa M. Carvajal

Sus canciones se concentran en el sentir del sujeto que enuncia: qué, cómo y por qué sintió lo que sintió; qué expectativas se derrumbaron y qué sigue después. A continuación, les comparto algunas de sus canciones que ilustran este nuevo discurso [des]amoroso.

“Payaso” porque lo más difícil es reconocer el final

https://www.youtube.com/watch?v=Ecto1WOY7F0

Incluida en Rey, “Payaso” es una canción melancólica, con un ritmo lento, que habla sobre el dolor que trae una separación y sobre los pensamientos que aparecen cuando se inicia un proceso de duelo. “Y me voy, porque tú ya no me quieres…” son los versos que inauguran esta melodía, que muestran un reconocimiento de la situación.

Segundos después aparece, entre el dolor, un abrazo a las capacidades que poseemos para confrontar estos procesos: “Y no voy a estar tan sola en mi lucha, el universo me escucha y me manda señales que no quiero ver…”.

En este discurso, quien lo enuncia no es un ser pasivo que se va a desmoronar ante el dolor, es un ser fuerte que sólo atraviesa un mal momento. Del mismo modo, se menciona aquello que dentro del paradigma del amor romántico, nos afecta:

“Me duele tanto el amor […] si tú no das, yo no doy; si te me vas, ya no estoy; me duele tanto tu amor, me duele tanto”.

“Payaso” por Elsa M. Carvajal

Sin duda, una canción efectiva que ayuda a nombrar lo que sentimos, por qué y cómo nos afectará (el duelo recién empieza); y es necesario realizar esto porque antes de superar una ruptura amorosa hay que aceptar el dolor, hay que cantarlo. Te recomiendo acompañarla con un bote de helado de tu sabor favorito.

“Nadie va” y “Ojos noche”: soltar no es tan sencillo como lo pintan

Ambas incluidas en su más reciente disco Eres Diamante, funcionan como testimonios de esa negación en la que entramos, cuando estamos en el proceso de duelo. Por otra parte, este par de canciones poseen ritmos diferentes (trap y balada, respectivamente) que son una muestra de la versatilidad musical de Elsa y Elmar.

https://www.youtube.com/watch?v=pna1mhWqS-c

Con un ritmo de trap y una letra intensa, “Nadie va” cuenta la historia del gran dolor, la confusión y desesperación que trae una ruptura amorosa. Y respecto a esto, un pequeño paréntesis: es completamente normal estar en negación cuando algo acabó, así como lo es negociar con ese imaginario con el que te clavas.  

El discurso del amor romántico nos ha hecho creer que todo amor termina en odio y venganza, nos ha convencido de que somos débiles, necias y locas al atravesar esta parte del proceso, y no; mientras estemos a salvo, recibiendo el apoyo de nuestros seres queridos, podemos llorar, gritar y enojarnos todo lo que queramos. Al igual que el dolor, es necesario hablar de esto y sacarlo, para al final sanar.

Ahora bien, volviendo a “Nadie va”, el discurso que plantea al inicio, con un poco de ira, parece sentencia: “Ya borré todas las cartas y fotos, lo que me recordaba de ti; escapé de los recuerdos, los corto ya sé que de nada van a servir”, sin embargo, en esa misma estrofa, la intención se voltea y se cae en negación: “pero dime que yo era la que querías, dime que extrañas lo que teníamos, dilo y yo corro a donde me pidas, dímelo…”.

En medio del lamento, se presentan todos esos pensamientos y recuerdos que uno desearía, pudieran ser la solución al caos: “Quiero tenerte, pero no logro entenderte […] dime que extrañas mis besos largos, boy, yo te quise tanto”.

Al final, queda la sensación de que todo es un diálogo interno, una exploración al pasado y una oportunidad de ser sinceras con nosotras mismas: “Tal vez ni quiera olvidarlo por miedo a lo que pierda de mí…”. Sin duda, una canción catártica y necesaria; te recomiendo combinarla con tus mejores amigas, y, de preferencia, evitar el mezcal (I know it).

https://www.youtube.com/watch?v=j3Idam5UjDY

Por otra parte, “Ojos noche” con un ritmo pop-balada, es el testimonio de esa relación que, aunque parecía tener mucho potencial, terminó: “Él siempre me recogía, en su carroza flotante, y me mostraba la luna, me leía mi fortuna, me sentía importante […], pero no lo volví a ver”.

Es necesario destacar que algo fantástico de esta canción es que se concentra en la historia personal y en lo que afectó: para sanar completamente debemos identificar el dolor, nombrarlo y después confrontarlo: “Y yo lo busqué […], él me miraba con sus ojos noche, y yo le creía lo que me decía”.

Con esta canción comienza la etapa del sufrimiento, en donde, por un momento, la negociación aparece (porque en un proceso de duelo nada es completamente lineal, y siempre hay pequeñas recaídas): “Ven y me muestras todo lo que escondes, para curarnos todas las heridas, ven y me miras con tus ojos de noche…”.

Necesaria, para el desahogo personal, pero esporádica, esa última petición sólo marca el fin de la negación y, luego de tantas dudas, llega la parte del dolor que invita al autodescubrimiento; porque no hay malestar eterno. Te recomiendo acompañar esta canción con apapachos de tus seres más queridos y otro bote de helado.

Pa’ sacudir el dolor, un perreo: “Culpa, tengo”

https://www.youtube.com/watch?v=EEPGKcYtMRY

Sin autotune, compañeras, y con un ritmo totalmente latino, “Culpa, tengo” es, en mi propuesta, el cierre del duelo. Y es genial que desde el título tenemos un mensaje oculto, porque sí lleva esa coma; el orden impropio de esa oración sería: Tengo culpa. Sin embargo, a lo largo de esta canción se plantea la cuestión clave: “¿Y yo qué culpa tengo?”.

Se empiezan a narrar hechos sobre la ruptura amorosa: “Supiste destruirlo todo, supiste hacerme daño […] y yo siempre he estado aquí, yo siempre aquí he estado esperando, cuidando viejas cicatrices, intentando remediarlo…”. El amor romántico nos ha enseñado que debemos dar todo para el otro, pero el coro de esta canción es bastante crítica en ese aspecto: “¿Y yo que culpa tengo que no sepas lo que quieres y no quieras decidirte por mí?, ¿yo que culpa tengo que no veas lo que eres y me tienes para ser feliz?”.

Porque sí, terminar/no ser correspondidos es un proceso intenso y que duele, pero al final no es nuestra culpa el sentir del otro, y más si nosotros ya cumplimos nuestra parte: “¿Cómo esperas que me quede si no sientes lo que siento por ti? Ahora lo comprendo, aunque parezcas perfecto no venimos de la misma raíz”.

No hay insultos, ni burlas, ni una intención de venganza en esta canción, sólo se reconoce el valor del que enuncia: merecemos un amor honesto, cuya base sea el compañerismo y la igualdad. ¿No te lo pueden dar?, te invito a citar a Elsa: “Te dejo con tu incendio…”.

Para este perreo te recomiendo una fiesta con tus amigas y mucha chelita.

¿Qué sigue ahora? ¡Deconstruir el amor romántico!

Y una de las maneras más efectivas es trabajando el amor propio. Un proceso de duelo de una relación amorosa es una puerta a conocerte mejor: ¿qué pasó? ¿Por qué pasó? Siempre siendo críticos y compasivos con nosotros mismos, digo, al final de cuentas el caos ya pasó, ¿de qué sirve culparnos? Sólo trae dolores de cabeza que, te aseguro, no te sirven.

Una vez que hayamos identificado qué debemos aprender para nuestro bien y cómo nos gustaría relacionarnos en el futuro, el camino es más sencillo. Por ahora, te comparto otras canciones de Elsa y Elmar para que te acompañen en el proceso del amor y reconocimiento propio:

https://www.youtube.com/watch?v=9jIT4bKE9Yk

“Eres diamante” se estrenó el viernes pasado (16 de mayo), junto con el disco homónimo. Respecto a esta canción, sólo te puedo compartir que es la melodía que debes dedicarte luego de terminar una etapa complicada: “Encontraste la dicha constante y sabes que las cosas no van a ser como antes, llega el fuego, pero eres diamante”.

Así mismo, la canción está llena de frases que te empoderan y nutren como “Eres tuya, no eres de nadie”, y de otras que describen tu construcción autónoma: “Es dejar ir lo que duele […] es entender que se acaba…”. No hay duda, todos merecemos creer que esta canción es nuestra. Aprópiatela.

https://www.youtube.com/watch?v=3vfFsoEC1G8

Con un ritmo más tropical “La ventana”, incluida en Rey, es otra canción que habla sobre el desapego, la aceptación y lo necesario que es tomar riesgos: “(Sal a la ventana), deja que la brisa te bese, deja que tu cuerpo no pese, (sal a la ventana) por primera vez agradece […] y mira que todo es para ti”. Son dos minutos y medio suficientes para ponerte a bailar y a gozar.

En realidad, el trabajo musical de Elsa y Elmar tiene más canciones en las que el paradigma del amor romántico es cuestionado, te invito a que revises su discografía y me compartas tu opinión. Por otra parte, es necesario recordarnos que para una decosntrucción funcional es muy útil la permanente revisión y autocrítica, claro sin tener una meta “imposible” o utópica; y revisar nuestras relaciones sociales (tanto amistades como parejas) es un excelente punto de partida.

Finalmente:

Estoy segura de que existen más mujeres cambiando el discurso del amor romántico a partir del arte, si conoces a otras cantautoras, compártelas. Por ahora, te comparto este artículo de Colectiva Oleaje, de otras chicas que están renovando la música.