Hace dos semanas por fin terminó Game of Thrones y yo recién empecé a leer A Storm of Swords (2000), tercer libro de la fantástica saga de George R.R. Martin. Fantástica no sólo por el género, sino porque Martin tiene una destacable habilidad para llevarnos a su mundo de hielo y fuego. Cada vez que le preguntan sobre ese efecto en sus lectores, el autor responde que él imita la realidad. Y si hay algo que a George Martin le gusta retomar de la realidad, es la sistemática y natural violencia contra las mujeres. Sobre todo la violencia sexual. Sobre todo las violaciones.

¿De qué forma puede uno de los hombres más famosos del mundo — blanco,  estadounidense y adinerado– retratar una violencia que jamás ha vivido? ¿Cómo habla George Martin de la masiva violencia física, psicológica y sexual que las mujeres llevamos años experimentando?

Para hombres como él, los incontables cuerpos sin nombre y sin vida de mujeres pobres siempre han sido parte de la escenografía, un elemento que aporta a su historia. 

Juego de Violencia

En el contexto medieval y bélico de su obra -en el que las mujeres son básicamente un bien válido sólo por su estatus y capacidad de gestar- las violaciones pueden ser cosa de todos los días.

La violación a una niña de 13 años por La Montaña y sus hombres. Ilustración de Roman Papsuev. Violaciones en GoT
Fuente: Roman Papsuev

Aunque la sociedad westerosi piensa en la violación como algo más incómodo que incorrecto, la mayoría de personajes violadores, todos relevantes para la trama, no se reconocen como tal y la violación siempre está narrada desde su punto de vista masculino. Las mujeres, a menos que sean nobles, no son nombradas. Son cuerpos de niñas y mujeres utilizados como escenografía y para el desarrollo del arco de personajes masculinos.

¿Cuál es el problema con esto? La respuesta genérica de Martin medio sustenta la ridícula cantidad de violaciones en su obra. Pero esa “imitación” de la realidad cae casi en la fetichización. Al ser personajes masculinos quienes las describen, las violaciones tienen más tintes eróticos que violentos. Ahí es cuando se vuelve problemático.

Los casos o intentos de violación no se toman con seriedad ni en la serie ni en los libros. Los violadores casi nunca son castigados y las mujeres no son atendidas ni resguardadas, sino estigmatizadas. No tienen relevancia real en la historia porque se olvidan a los pocos capítulos, hasta que llega la siguiente.

Varias veces he tenido que parar mi lectura, respirar un poco, releer y notar que, en efecto, violaron a otra mujer.

Choque de Fetiches

La violación llega a parecer más un accesorio en los personajes masculinos, un pasaje ambiguo y erótico para que los lectores y espectadores nos cuestionemos los propios límites.

¿Y para las mujeres? Como siempre, EL punto de quiebre, el momento que nos sacude, nos rompe y hace al fin conscientes del mundo terrible e injusto en el que vivimos. Casi un llamado de atención para despertar de nuestros sueños de amor cortés y romántico a la mortal verdad que nos acecha en la realidad y en la ficción.

George Martin más allá de retratar la realidad de miles de mujeres que son y hemos sido abusadas sexualmente, la fetichiza y la vuelve parte del juego. No el juego de tronos, sino de los hombres.

Tormenta de Silencio

En los libros las únicas mujeres que hablan de la violencia sexual que han vivido, son Cersei Lannister y Mirri Maz Duur. Ambas consideradas villanas. Cersei, además, es el único personaje femenino que también ejerce violencia sexual desde su posición de poder. Obvio que si una mujer es capaz de abusar sexualmente de otra (en este caso específico) tiene que ser la peor villana de todas. La que todos odiamos desde el primer capítulo.

https://www.youtube.com/watch?v=sKTc8Chvw5k
Fuente: HBO

Para juzgar a Cersei no existen los matices. No podemos simpatizar con una mujer que pone sus propios intereses y deseos sobre los de los demás, que odia a su hermano menor por el simple hecho de existir, que ama más a sus hijos que a su marido, que tiene un poder casi absoluto sobre el reino, que es ambiciosa y retadora. Nos es imposible simpatizar con Cersei Lannister porque es una asesina. Una asesina violada y golpeada por su esposo alcohólico. Cersei, además, es una mujer que odia serlo y desprecia por completo toda la debilidad impuesta en la feminidad. ¿Cómo vamos a simpatizar con una mujer tan horrible?

Pero por alguna razón a personajes como Theon Greyjoy sí los queremos y muchísimo. Theon no necesita ser villano para violar y abusar de su poder. Es un personaje en el que sí vemos matices y que a pesar de compartir muchos rasgos de personalidad con Cersei, nunca lo consideramos un villano hecho y derecho en la saga.

Festín de Traumas

A los autores, directores y cineastas hombres les obsesiona retratar mujeres violadas. La mayoría de las veces lo hacen desde la individualidad de la mujer, como un caso aislado. Pero la violencia sexual nunca lo ha sido.

Las páginas de Canción de Hielo y Fuego están repletas de violaciones a mujeres, niñas y niños bajo un sistema que no se preocupa por esa justicia. Incluso está lejos de verse como un problema sociopolítico. Y hay que aclararlo: una violación no es un accidente, nunca se ha tratado de casos aislados de trauma y superación.

Las violaciones son un síntoma de una sociedad y una política que odia a las mujeres; son armas y crímenes de guerra, son manifestaciones de poder. Son trauma y dolor, sí, pero colectivo para todas las mujeres.

Es necesario recordar y reafirmar que estos no son crímenes de motivación sexual, como los medios y las autoridades siempre insisten en decir para privatizar y, de esa forma, banalizar este tipo de violencia ante el sentido común de la opinión pública, sino crímenes de guerra.

La Guerra contra las Mujeres, Rita Segato, 2016

George Martin no retrata las realidades de miles de mujeres que fuimos violadas. Retrata y nutre la cultura de la violación. Y al hacerlo,  sin importar si es o no intencional, refuerza la idea de que la violencia ejercida contra las mujeres nunca es responsabilidad del perpetrador, sobre todo la sexual. En su narrativa de violencia, a pesar de ser protagonistas, nunca se nos toma en cuenta. 

Sansa Stark, fuente: Mariana Ávila

Necesitamos empezar a nombrar a los violadores como tal. Que el foco caiga en la responsabilidad, no en las convenientemente circunstanciales áreas grises.

En vez de imitar a la realidad, sería interesante que en casos como los de George Martin, sugiriera una nueva forma de la realidad. Una en la que no nos mutilen, humillen y desgarren para el desarrollo personal de un hombre.